La Policía Nacional de Colombia proyecta incorporar 10.000 auxiliares de Policía cada año y profesionalizarlos con contratos que podrían extenderse de dos a cinco años, con el fin de ampliar su presencia territorial y superar el déficit de personal que hoy reconoce la institución. Así lo anunció el mayor general Jesús Alejandro Barrera, director general de la Policía Nacional, quien precisó que la meta es vincular a 5.000 auxiliares para zonas urbanas y 5.000 para áreas rurales, en una convocatoria nacional que ya está abierta desde el 28 de agosto y se extenderá hasta el 20 de noviembre de 2026.
La iniciativa surge ante una realidad que las cifras hacen evidente: actualmente la Policía cuenta con cerca de 180.000 funcionarios, pero la incorporación anual de auxiliares apenas oscila entre 3.000 y 4.000 personas, mientras que patrulleros y oficiales que ingresan cada año suman aproximadamente 4.000 y 300, respectivamente. Frente a este panorama, el mayor general Barrera fue enfático al señalar que “estamos cortos en personal y por eso hemos activado con el nivel directivo la intención de hacer un programa masivo de reclutamiento”. La apuesta, según explicó, es transformar por completo el modelo actual de vinculación, que hoy se limita a la definición de la situación militar, para dar paso a un esquema de formación profesional que garantice mayor preparación y permanencia.
Un nuevo modelo de formación y permanencia
La propuesta contempla un cambio sustancial en la duración del servicio: mientras que actualmente los auxiliares permanecen entre 12 y 18 meses, con posibilidad de extensión hasta 30, la idea es que la vinculación sea de mínimo dos años y pueda llegar hasta cinco. Durante ese tiempo, los auxiliares recibirían formación profesional que incluiría derechos humanos, preparación táctica, procedimientos policiales, atención a la comunidad y relacionamiento con superiores y compañeros. Además, percibirían una bonificación equivalente a un salario mínimo legal vigente desde comienzos de 2026, y la convocatoria está abierta a jóvenes de 18 a 24 años, sin que se exija título de bachiller para participar, incluso con la posibilidad de terminar sus estudios durante el servicio si están cursando bachillerato.
“Queremos aprovechar que el auxiliar de Policía sea un auxiliar profesional de Policía”, subrayó el director, quien también insistió en que la calidad será un requisito innegociable. En ese sentido, el mayor general Barrera advirtió que “vamos a exigirles la máxima calidad para que ganen un sueldo mínimo y para que ganen las bonificaciones que les corresponden”. La formación no solo buscará que el auxiliar domine los procedimientos, sino que desarrolle capacidades integrales para desempeñarse en el servicio.
“Primero, que conozca bien los procedimientos. Segundo, que tenga la capacidad física y táctica para poder actuar. Y tercero, que tenga un buen relacionamiento con sus compañeros en el servicio y con sus superiores”.
Mayor general Jesús Alejandro Barrera, director de la Policía Nacional
El plan, sin embargo, no es una tarea sencilla de ejecutar. Requiere respaldo presupuestal y ajustes jurídicos, por lo que ya se adelantan conversaciones con los ministerios de Hacienda, Defensa e Interior, así como con el Congreso de la República. Los costos asociados incluyen pagos mensuales, atención en salud, bonificaciones de Navidad y licenciamiento, además de capacitación, dotación y despliegue territorial. De materializarse, la iniciativa podría incluso extenderse a otras instituciones de la fuerza pública, como el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, e incluso al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec). Por ahora, los interesados en participar en la convocatoria nacional pueden inscribirse sin costo alguno, en lo que se perfila como una de las estrategias más ambiciosas de la Policía para cerrar la brecha de personal y llevar su presencia a todos los rincones del país.










