La Policía selló un apartamento de Airbnb perteneciente al arrendador Esteban Niño en el sector de El Poblado, Medellín, en medio de una creciente polémica por los altos precios cobrados durante los conciertos del artista Bad Bunny programados del 23 al 25 de enero de 2026. La intervención ocurrió por supuesta incumplimiento del manual de convivencia del conjunto residencial, impulsada por presiones de los vecinos, mientras Niño denuncia la ilegalidad de la medida y ha acudido a la Inspección de Policía 9B y la Comisaría de Familia 9 El Salvador para defenderse.
Esteban Niño, el arrendador afectado, relató que la Policía llegó al inmueble para efectuar el sellamiento, argumentando violaciones al reglamento interno de la propiedad. Sin embargo, el propietario insiste en que cuenta con toda la documentación requerida por la ley colombiana para realizar rentas cortas, y criticó que las autoridades optaron por creer la versión del edificio pese a la ausencia de representantes de la alcaldía o inspectores policiales, como exige la normativa.
Precios astronómicos y estrategias controvertidas
La controversia se enciende por las cancelaciones masivas de reservas y los sobrecostos en plataformas como Airbnb ante la oleada de visitantes nacionales e internacionales atraídos por los shows de Bad Bunny. En El Poblado, los precios superan los 13 millones de pesos, mientras que en Las Palmas una casa se ofrece por 73 millones y el apartamento de Sebastián Barrada alcanza los 100 millones de pesos por solo cuatro noches. Barrada, otro propietario, explicó que estas cifras exageradas responden a una táctica para evitar penalizaciones de la plataforma, que reduce la visibilidad de anuncios cuando se bloquean fechas para reservas externas.
“Me cierran mi Airbnb en Medellín por lo que está pasando. Llegó la Policía, nos quiere hacer el sellamiento del apartamento que supuestamente está incumpliendo el manual de convivencia de la propiedad.”
Esteban Niño, arrendador
“Tengo todos los documentos que la ley colombiana exige para hacer rentas cortas. La policía, muy educada, me explicó todo, pero decidieron creerle al edificio cuando todo está legal ante el Gobierno.”
Esteban Niño, arrendador
Niño recibió un correo solicitándole enviar documentación para una revisión del caso, y junto a otros propietarios busca demostrar la legalidad de sus operaciones para revertir posibles sanciones. En redes sociales circulan testimonios de usuarios indignados por estas prácticas, que han llevado al sellado de varios inmuebles en la ciudad por fijación abusiva de precios y falta de normativas claras.
Oleada de fans y tensiones vecinales
Los conciertos de Bad Bunny han desatado una avalancha de demanda hotelera, exacerbando conflictos entre arrendadores turísticos y residentes en zonas como El Poblado y Las Palmas. Barrada detalló la presión de Airbnb: “Airbnb me penaliza, entre comillas, me baja visualización si yo bloqueo unas fechas. Si yo le rento o hago una reserva por afuera, yo no bloqueo la fecha y entonces lo que hago es subir el precio exageradamente caro para que nadie lo reserve. ¿Quién va a pagar 100 millones, por Dios, por cuatro noches? Es una estrategia para que no me baje visualización a mis anuncios.” Esta situación pone en jaque el equilibrio entre el boom turístico y las regulaciones urbanas en Medellín.
Desde La Veintitrés Manizales seguimos de cerca este caso que ilustra las tensiones del turismo masivo. Créditos: @estebanninoc / Instagram.















