Por riña de hinchas, alcalde de Montería prohíbe ingreso de barras al estadio Jaraguay

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Una violenta riña entre hinchas de Atlético Nacional, ocurrida en el minuto 30 del primer tiempo del partido entre Jaguares y el equipo verdolaga, obligó a la suspensión temporal del encuentro y desencadenó la decisión más drástica tomada por un mandatario local en el fútbol colombiano reciente: la prohibición total del ingreso de barras al estadio Jaraguay de Montería. El alcalde Hugo Kerguelén emitió la instrucción a la Comisión Local para la Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol luego de que los disturbios, protagonizados al parecer por integrantes de Los Del Sur y Nación Verdolaga, dejaran un saldo de 20 heridos leves, un policía con una herida grave en una extremidad y obligaran a evacuar a cerca de 2.000 personas hacia la cancha para proteger su integridad.

Los hechos se registraron el domingo 2 de agosto en la gradería alta de occidente del estadio Jaraguay, donde se desató un enfrentamiento interno entre seguidores del mismo equipo. Testigos reportaron sillas rotas y lanzadas, lo que llevó a la Policía Metropolitana de Montería, bajo el mando del coronel Héctor Ruiz Arias, a intervenir de inmediato. La autoridad decidió suspender el partido y evacuar a los involucrados y a los espectadores hacia el terreno de juego. Más de 300 personas fueron retiradas del estadio por los desórdenes. Tras restablecerse el orden, el encuentro se reanudó y finalizó sin nuevos incidentes, con un marcador de 3-0 a favor de Atlético Nacional.

Incumplimiento de un acuerdo previo

El alcalde Kerguelén fue contundente en su diagnóstico de lo ocurrido. En una publicación en su cuenta de X, explicó que apenas el miércoles anterior, en una reunión de la Comisión Local de Fútbol, se había acordado prohibir el ingreso colectivo de barras, permitiendo únicamente el acceso de asistentes con boleta individual. «Ese acuerdo se incumplió», afirmó el mandatario, señalando directamente la raíz del problema. A pesar de que el operativo de seguridad previo ya incluía varios anillos de seguridad, controles de acceso, verificación de antecedentes y patrullajes, la logística falló, según lo evidenciado por los hechos violentos.

«Ninguna familia monteriana tiene por qué salir corriendo de un estadio. Ningún niño tiene por qué ver eso»

Hugo Kerguelén, alcalde de Montería

La decisión del alcalde implica una prohibición total del ingreso de barras, tanto organizadas como «disfrazadas de hinchada», al estadio Jaraguay. La medida incluye un endurecimiento de los controles de acceso y un refuerzo en la logística de futuros eventos. «Lo que pasó hoy en el Jaraguay no se repite», sentenció Kerguelén, quien también subrayó que el estadio pertenece a la ciudadanía. «El estadio es de la gente. Y va a seguir siéndolo», afirmó, dejando claro que la prioridad es la seguridad de las familias monterianas. La Policía, por su parte, mantuvo un dispositivo de seguridad para acompañar la salida de los asistentes y garantizar un retorno tranquilo al finalizar el partido, pero la sombra de la violencia y la drástica respuesta del Estado marcan un nuevo capítulo en la compleja relación del fútbol colombiano con sus barras bravas.

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