El presidente electo Abelardo de la Espriella mantiene su controvertida decisión de posesionarse en una guarnición militar el próximo 7 de agosto de 2026, mientras que el representante a la Cámara Gabriel Becerra, director nacional del Pacto Histórico, presentó una proposición formal ante la Mesa Directiva del Congreso para que la ceremonia se cumpla en el Capitolio Nacional, conforme al artículo 192 de la Constitución Política. La disputa pone en tensión dos visiones sobre el carácter civil de la transmisión del mando y el respeto a la fuerza pública, en el marco del inicio del período constitucional 2026-2030.
La proposición de Becerra, radicada el 14 de julio de 2026, busca que la posesión del presidente electo y del vicepresidente se realice ante el Congreso en pleno, tal como lo ordena la Carta Magna. El artículo 192 establece que el jefe de Estado debe asumir el cargo frente al Legislativo, y solo de manera excepcional ante la Corte Suprema de Justicia o ante dos testigos si no es posible hacerlo ante el Congreso. Becerra fundamentó su iniciativa en la Ley 5 de 1992, que regula el funcionamiento del Congreso, y en la jurisprudencia de la Corte Constitucional, argumentando que la posesión civil es un principio esencial de la democracia.
La propuesta de De la Espriella y la respuesta de Becerra
El equipo de Abelardo de la Espriella, por su parte, ya tiene lista una proposición para solicitar el traslado extraordinario y excepcional de la sede del Congreso a una guarnición militar el 7 de agosto de 2026, con el fin de llevar a cabo allí la ceremonia de posesión. En el documento, el presidente electo argumenta que se trata de un homenaje a la fuerza pública, una postura que ha reiterado en diversas declaraciones públicas. Sin embargo, Becerra ha respondido con firmeza: “Precisamente por ese respeto considero que el mayor homenaje que puede rendírseles no consiste en trasladar a una instalación militar un acto propio del poder civil, sino en preservar el carácter profesional, no deliberante y subordinado a la autoridad civil que les asignan los artículos 188, 189 y 219 de la Constitución Política”.
“No se equivoque, Abelardo de la Espriella. El Congreso de la República es una rama independiente del poder civil y, como tal, su función es cumplir con la Constitución, con la Ley Quinta y con lo que mandata la Corte Constitucional (…). Rendir honor a nuestros militares y a nuestros policías no es irrespetar el carácter civil de la posesión presidencial”.
Gabriel Becerra, representante a la Cámara, en video publicado en redes sociales
El congresista del Pacto Histórico fue más allá al anunciar que, si la posesión se realiza finalmente en una guarnición militar, propondrá a su bancada y a otros congresistas abstenerse de asistir a la ceremonia. “La República se respeta”, sentenció Becerra en un mensaje difundido a través de sus redes sociales. En su argumentación, también recordó que el gobierno saliente de Gustavo Petro implementó políticas como la nivelación salarial de cabos y el pago a soldados para dignificar a la fuerza pública, lo que demuestra, según él, que se puede honrar a los uniformados sin vulnerar la institucionalidad civil.
El pulso político que se avecina en las próximas semanas definirá si el Capitolio Nacional o una guarnición militar será el escenario donde Abelardo de la Espriella asuma la primera magistratura del país. La disputa no solo involucra aspectos legales y constitucionales, sino también el simbolismo de la subordinación del poder militar al poder civil, un pilar de la democracia colombiana que ahora se encuentra en el centro del debate público.












