La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) de Guatemala, en conjunto con la Escuela de supervivencia y trabajo de campo de Colombia, ha difundido una serie de recomendaciones para que los ciudadanos en Venezuela preparen una mochila de emergencia capaz de sostener a una persona durante las primeras 72 horas posteriores a un terremoto. La alerta se activó luego de que dos sismos de alta intensidad sacudieran el norte del país, movilizando labores de rescate y generando una ola de información preventiva en redes sociales colombianas y guatemaltecas. Diego González, director de la escuela colombiana, enfatizó que la mochila debe adaptarse a las condiciones particulares de cada hogar, incluyendo las necesidades de bebés, niños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con discapacidad.
Según los protocolos internacionales citados por Unicef Guatemala, basados en el Proyecto Esfera, cada persona debe contar con un mínimo de 15 litros de agua por día para hidratación e higiene básica. Este volumen debe multiplicarse por los tres días que debe cubrir el kit, lo que da un total de 45 litros por individuo. En el caso de bebés menores de seis meses, las autoridades aclaran que la lactancia materna exclusiva es suficiente y no se debe administrar agua adicional. Para la alimentación, se recomienda optar por productos enlatados y deshidratados, verificando periódicamente las fechas de caducidad y renovando el contenido cuando sea necesario.
Los ocho grupos esenciales para la supervivencia
La mochila de emergencia debe contener ocho categorías de artículos. En primer lugar, el agua y los alimentos ya mencionados. Luego, ropa y abrigo adecuados para el clima, así como un kit de aseo personal. El botiquín de primeros auxilios debe incluir medicamentos personales, recetas médicas, un manual de primeros auxilios, alcohol, guantes de látex, termómetro, mascarillas, gasas, vendas y paletas de madera. Los documentos personales son otro grupo fundamental: copias de cédula, pasaporte, acta de matrimonio, recetas médicas, teléfonos de emergencia y llaves del domicilio, todo protegido dentro de una bolsa plástica hermética para evitar daños por humedad.
El equipo de seguridad resulta igualmente crucial: linterna con baterías de repuesto, radio portátil, silbato, lazo, fósforos guardados en bolsas herméticas y baterías adicionales. Por último, se debe incluir una caja de herramientas básica con martillo, alicate, pala, lona impermeable, destornillador, clavos, tornillos y tacos de expansión. González resumió la filosofía de esta preparación con una frase contundente: “Es mejor tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo”. Además, recordó que cada familia debe ajustar el kit a su realidad y entorno, pues las condiciones geográficas y logísticas varían entre regiones.
«Ajusta el kit a tu realidad y entorno»
Diego González, director de la Escuela de supervivencia y trabajo de campo de Colombia
Las autoridades insisten en que la mochila debe estar lista y accesible en todo momento, especialmente en zonas propensas a movimientos telúricos. La experiencia de los recientes terremotos en el norte de Venezuela ha demostrado que los primeros minutos y horas son determinantes para la supervivencia, y contar con estos elementos puede marcar la diferencia entre la preparación y el caos. La información, compartida ampliamente en plataformas digitales, busca que la población actúe a tiempo ante emergencias de alta intensidad, minimizando riesgos y garantizando recursos básicos mientras llega la ayuda oficial.












