Presidente Abelardo de la Espriella defiende porte de arma en patrullaje en Santa Marta

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El presidente de Colombia y comandante supremo de las Fuerzas Armadas, Abelardo de la Espriella, defendió en una alocución presidencial emitida el 27 de septiembre de 2026 su derecho a portar y usar un arma de fuego durante operativos de seguridad, en respuesta a las críticas generadas por las imágenes difundidas mientras participaba en un patrullaje en Santa Marta el 22 de septiembre. El mandatario respondió así a los cuestionamientos públicos sobre las condiciones legales en las que llevaba una pistola semiautomática Glock 19 Gen5, calibre 9 milímetros, al cinto durante el recorrido, en medio del paro armado convocado por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (Acsn), también conocidas como Los Pachenca.

En su alocución, De la Espriella calificó a quienes incendian buses para imponer el paro armado como terroristas y enemigos de la ciudad y la república, y advirtió que, como comandante en jefe, estará al frente de los operativos por deber constitucional. “Lo haré portando y usando, de ser necesario y conforme a la Constitución y la ley, las armas legítimas de la República. Porque yo no me escondo: yo doy la cara”, declaró. El presidente ya había respondido a los señalamientos en una rueda de prensa previa, tras presentar a Joaquín Gutiérrez como nuevo presidente de Ecopetrol, donde afirmó que las críticas lo impulsan a seguir adelante.

Marco legal y dudas sobre la autorización

El arma que portaba el mandatario, una pistola Glock 19 Gen5 de calibre 9 milímetros, según el informe del medio Cambio, está regulada por el Decreto 2535 de 1993, que establece las condiciones para la tenencia y porte de armas para particulares. La tenencia permite la posesión del arma en un lugar determinado, mientras que el porte autoriza a llevarla consigo. Sin embargo, el presidente no explicó si el arma fue utilizada ni precisó bajo qué autorización la portaba durante el patrullaje, lo que dejó abierta la pregunta sobre la legalidad de su accionar, que dependería de la existencia de un permiso vigente.

«A los bandidos de los Pachenca y de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra se los notifico con absoluta claridad: el Estado, con toda su fuerza legítima, no dará un solo paso atrás ante sus cobardes amenazas»

Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia

El recorrido del 22 de septiembre incluyó sectores de Santa Marta, donde el presidente estuvo acompañado por su esquema de seguridad, agentes de la Policía Nacional y unidades de la Primera División del Ejército Nacional. Las imágenes del mandatario armado circularon en redes sociales y generaron un debate sobre si un presidente debe portar armas en operativos o si su papel debe limitarse a dirigir las acciones desde la distancia. De la Espriella fue contundente: “El que incendia un bus para imponer un paro armado no es un delincuente común, es un terrorista, un enemigo de la ciudad y de la república”, y reiteró que responderá a los grupos delincuenciales con la fuerza legítima que permite la Constitución.

Con esta alocución, el presidente buscó zanjar la controversia y reafirmar su liderazgo en la lucha contra el crimen organizado, al tiempo que envió un mensaje directo a Los Pachenca, señalando que el Estado no cederá ante sus amenazas. La situación, sin embargo, dejó interrogantes sobre los protocolos de seguridad y el marco legal que aplica al comandante supremo de las Fuerzas Armadas cuando participa activamente en operativos de seguridad.

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