En un acto privado celebrado en el Batallón Pichincha de Cali, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, posesionó la noche de este viernes 7 de agosto a los 18 ministros que conforman su gabinete, horas después de haber recibido la investidura presidencial en el auditorio Arena USC de la Universidad Santiago de Cali. La ceremonia, oficializada mediante el decreto 1136, dio inicio formal a las funciones del nuevo Gobierno y estuvo marcada por un estricto equilibrio de género, con nueve mujeres y nueve hombres en las distintas carteras, en cumplimiento de la ley de cuotas. El mandatario, además, aprovechó su primera jornada en el poder para encabezar un consejo de seguridad en el Cantón Militar Pichincha, con el que buscó enviar un mensaje contundente sobre las prioridades de su administración en materia de orden público en el suroccidente del país.
El nuevo equipo ministerial quedó integrado por nombres de amplia trayectoria política y técnica. Rodrigo Lara asumió la cartera de Interior; Jorge Eduardo Mora, la de Defensa; Omar Bula Escobar, Relaciones Exteriores; Miguel Gómez Martínez, Hacienda; Iván Cancino, Justicia; Ana María Vesga, Salud; Mauricio Gómez Amín, Comercio, Industria y Turismo; Viviane Morales, Educación; Indalecio Dangond Baquero, Agricultura; Natalia López, Trabajo; Fabio Arjona, Ambiente; Elsa Noguera, Transporte; María Nohemí Arboleda, Minas y Energía; Alexandra Falla, TIC; Paola Holguín, Cultura; Jaime Andrés Beltrán, Vivienda; Claudia Benavides Salazar, Ciencia, Tecnología e Innovación; y Juliana Gutiérrez, Deporte. Precisamente, la designación de Benavides Salazar se dio a través del denominado ‘Banco de talentos’, un mecanismo que buscó ampliar la participación ciudadana en la conformación del gabinete.
Primer consejo de seguridad en Cali
La jornada en la capital vallecaucana no concluyó con la posesión. De inmediato, el presidente De la Espriella presidió un consejo de seguridad de enfoque interinstitucional, en el que participaron la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro; el alcalde de Cali, Alejandro Eder; los nuevos ministros de Defensa e Interior, y altos mandos de la Fuerza Pública. El encuentro, realizado a puerta cerrada en el Cantón Militar Pichincha, se centró en las amenazas que afectan al departamento y a la región suroccidental, en particular la minería ilegal, los cultivos ilícitos y la presencia de grupos armados al margen de la ley. Entre las decisiones que se pusieron sobre la mesa destacó el planteamiento de avanzar en la aspersión aérea de cultivos ilícitos combinada con programas de sustitución, así como la construcción de un batallón de alta montaña en el municipio de Jamundí, uno de los puntos más críticos por la incidencia de estructuras criminales.
La gobernadora Dilian Francisca Toro, visiblemente satisfecha con la elección de Cali como escenario para este primer acto de Gobierno, explicó que la región aprovechó la oportunidad para exponer sus necesidades y también para mostrar los avances alcanzados con esfuerzos locales. “El Presidente escuchó de frente las problemáticas de seguridad del Valle y pudimos explicarle que, cuando la Nación nos falló en el gobierno anterior, el Valle respondió con trabajo: con la Tasa de Seguridad fortalecimos las capacidades de nuestra Fuerza Pública”, afirmó, y añadió que hay una hoja de ruta clara: “Hoy tenemos una ruta clara: articular a todos los sectores, ministerios y a la Fuerza Pública para ejercer un verdadero control sobre las economías ilícitas y recuperar la seguridad de nuestros territorios. También planteamos avanzar en la aspersión aérea, pero también en la sustitución. Desde el Valle estamos dispuestos a cofinanciar este proceso porque sabemos que la seguridad también se construye ofreciendo alternativas a nuestras comunidades”.
“Hoy tenemos una ruta clara: articular a todos los sectores, ministerios y a la Fuerza Pública para ejercer un verdadero control sobre las economías ilícitas y recuperar la seguridad de nuestros territorios. También planteamos avanzar en la aspersión aérea, pero también en la sustitución. Desde el Valle estamos dispuestos a cofinanciar este proceso porque sabemos que la seguridad también se construye ofreciendo alternativas a nuestras comunidades”.
Dilian Francisca Toro, gobernadora del Valle del Cauca
Por su parte, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, aseguró que “la región habló con una sola voz” al pedir más seguridad, presencia estatal y resultados concretos. Eder también resaltó el simbolismo de que el nuevo Gobierno haya decidido arrancar desde la capital del Valle, a la que calificó como “sede alterna de la Presidencia de la República”. “Es más, arrancamos con un consejo de seguridad y estamos listos para trabajar de manera constructiva con el Gobierno nacional”, agregó el mandatario local, quien días antes, el 30 de julio, ya había liderado un consejo de seguridad previo a la posesión presidencial para preparar el terreno y exponer las urgencias de la ciudad.
El vicepresidente José Manuel Restrepo, quien acompañó al presidente durante toda la jornada, difundió en sus redes sociales imágenes de la ceremonia y expresó su entusiasmo por el nuevo comienzo. “Felicitaciones al gabinete de la Patria Milagro”, escribió, y en otro mensaje señaló: “Colombianos dispuestos a dejar el corazón para servirle al país. Hay muchos desafíos por enfrentar, pero con el liderazgo del presidente sacaremos a nuestra Nación adelante”. Con un tono celebratorio, cerró su balance del día con un escueto pero elocuente: “¡Qué gran día ha sido este 7 de agosto!”.
La decisión de llevar a cabo la posesión y el primer consejo de seguridad fuera de Bogotá, en un departamento históricamente golpeado por la violencia y las economías ilegales, representa una señal clara de la vocación territorial del nuevo Ejecutivo. Mientras tanto, la gobernadora Toro insistió en que “se va a destrabar todo lo que no se pudo realizar con el Gobierno anterior”, en referencia a los proyectos de seguridad y desarrollo que quedaron estancados. La jornada dejó, en todo caso, una sensación de expectativa positiva entre los mandatarios locales, que ven en este gabinete una oportunidad para que el suroccidente colombiano deje de ser un punto en el mapa de la crisis y se convierta en un eje de la transformación nacional.










