Presidente anuncia ‘Plan Marshall’ para Chocó tras sismo de 7,4

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En medio de un clima de indignación y esperanza, el presidente Abelardo de la Espriella llegó este viernes 14 de agosto a Quibdó, Chocó, donde fue recibido por una ciudadanía que, entre reclamos por la histórica postración del departamento, también demandaba soluciones inmediatas tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente del país el pasado lunes 10 de agosto. El mandatario, líder del movimiento Defensores por la Patria, no esquivó el clamor popular y, desde la Universidad Tecnológica de Chocó Diego Luis Córdoba, anunció lo que denominó un “Plan Marshall” para la reconstrucción del departamento, señalado como uno de los más pobres de Colombia y epicentro de la tragedia que ha dejado, según el último reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), 287 fallecidos, 379 desaparecidos y más de 44.000 familias damnificadas sin vivienda.

La agenda presidencial, que se extenderá durante la jornada a los municipios de El Cairo y Toro, en el Valle del Cauca, y culminará en Cali con una visita al Hospital Universitario del Valle Evaristo García, se ha visto marcada por la urgencia de atender una catástrofe que, en palabras del propio De la Espriella, representa “una oportunidad para reivindicar al Chocó”. “De esto salimos juntos, Colombia es un país que está acostumbrado a renacer cada tanto en medio de la adversidad y esto no nos va a quedar pequeño. En medio de esta terrible tragedia es una oportunidad para el Chocó, quiero proponer un Plan Marshall para el Chocó, abandonaron al Chocó a su suerte y es el momento de reivindicarlo”, afirmó el presidente ante los asistentes, en un discurso que buscó canalizar la desesperación hacia un horizonte de reconstrucción.

Un plan de reconstrucción en tres momentos clave

El anuncio del Jefe de Estado no se quedó en la retórica. De la Espriella delineó una hoja de ruta inicial que articula al sector privado, las gobernaciones y las alcaldías, con medidas inmediatas y de mediano plazo. La primera etapa se enfoca en la respuesta humanitaria: subsidios de arriendo para las familias que perdieron sus hogares y un decreto de alivio en los servicios públicos para aligerar la carga económica de los damnificados. Simultáneamente, el Gobierno ha gestionado el apoyo del sector empresarial con maquinaria amarilla para la remoción de escombros, una tarea titánica en un departamento donde las vías y la logística complican la llegada de ayuda.

El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, detalló la segunda fase del plan, centrada en un diagnóstico exhaustivo de las viviendas afectadas. “Vamos a tener un ejército de profesionales a partir de la próxima semana en el territorio, levantando un diagnóstico real de cuántas casas necesitan mejoramiento de vivienda y cuántas, definitivamente, hay que reconstruirlas”, aseguró Beltrán. Este censo técnico será la base para articular un plan de vivienda masivo con el sector privado, que busca no solo reparar el daño físico, sino sentar las bases para un desarrollo que históricamente le ha sido esquivo al Chocó.

“Debo reconocer públicamente que han acudido todos de manera muy clara y muy comprometida tan pronto fueron convocados, y le hemos propuesto un plan al sector, un plan que vamos a articular juntos para reconstruir Colombia”.

Abelardo de la Espriella, presidente de la República

Rescates en Cali y la ruta de la solidaridad

Mientras el presidente intenta encauzar la reconstrucción en Quibdó, la emergencia aún tiene coletazos en otras zonas. En el Hospital Universitario del Valle Evaristo García, en Cali, la situación fue crítica tras el colapso parcial de su estructura: más de 600 pacientes tuvieron que ser evacuados, y en medio de los escombros, los equipos de rescate lograron una hazaña al sacar con vida a siete personas. La agenda presidencial de este viernes contempla llegar a ese centro asistencial a las 7:30 p.m. para constatar los daños y coordinar las ayudas, y posteriormente, a las 8:30 p.m., instalará un Puesto de Mando Unificado (PMU) en la capital vallecaucana para evaluar la magnitud de la catástrofe en todo el occidente.

Sin embargo, el epicentro político y social sigue siendo Chocó. La promesa del “Plan Marshall” es vista con recelo por algunos sectores, que recuerdan décadas de promesas incumplidas para uno de los territorios más ricos en recursos y más pobres en oportunidades del país. El presidente De la Espriella, consciente de ese escepticismo, intentó sellar su compromiso con acciones concretas, mientras el reloj corre para las miles de familias que aún esperan, entre los escombros, que esta vez la reconstrucción no sea solo un discurso.

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