El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha puesto en marcha el proceso para reintegrar a los oficiales de la Policía y el Ejército que fueron retirados durante el gobierno de Gustavo Petro. La decisión se conoció días después de la primera vuelta electoral, celebrada el domingo 31 de mayo de 2026, cuando el equipo de asesores del mandatario electo se reunió en Barranquilla para iniciar la revisión individual de cada caso. El objetivo, según fuentes cercanas, es restituir mandos en áreas clave como inteligencia, contrainteligencia y operaciones especiales, como parte del proyecto político denominado «Patria milagro», que busca contar con experiencia en la lucha contra el crimen organizado.
Los oficiales que podrían regresar a las filas incluyen al general retirado de la Policía Edwin Urrego, la coronel retirada Julie Ruiz, quien fue jefa de contrainteligencia, los coroneles retirados Sergio Peñaranda y Zaid Eduardo Pabón, los generales retirados del Ejército Erick Rodríguez, Jorge Ricardo Hernández y Juan Carlos Fajardo, así como los coroneles retirados Jhon Arbey Álzate Duque y Juan Miguel Thiriat. Todos ellos fueron separados de sus cargos en los últimos cuatro años, en medio de investigaciones sensibles, polémicas internas y presiones políticas, según documentos y testimonios citados por el diario El Tiempo. Los retiros se relacionan con casos de alto perfil como la investigación contra Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, el escándalo del software espía Pegasus y la carnetización de población civil por parte de disidencias.
Acciones legales y defensa del gobierno saliente
Varios de estos oficiales han emprendido acciones legales como demandas, tutelas y audiencias de conciliación para lograr su reintegro. Algunas de ellas han tenido fallos favorables, como el caso del coronel Sergio Peñaranda, quien ya obtuvo una decisión judicial a su favor. Una fuente cercana al presidente electo declaró que «se revisaría caso por caso y hoja de vida de cada uno de los oficiales retirados en estos cuatro años», en un proceso que se perfila como una de las primeras pruebas para el nuevo gobierno. Por su parte, el presidente saliente Gustavo Petro defendió las decisiones de su administración al afirmar que «a nadie en la Fuerza Pública de Colombia se le ha retirado sino por solicitud propia o violación de derechos humanos, por participación en política o por indicios de corrupción».
Entre los casos particulares destaca la salida del general Edwin Urrego, vinculada a un allanamiento a una propiedad relacionada con el político Armando Benedetti y su apoyo en seguridad a la campaña de De la Espriella. La coronel Julie Ruiz presentó mensajes en los que se le comunicaba que su retiro respondía a una orden presidencial directa. El general Erick Rodríguez fue retirado el 9 de junio tras 33 años de servicio, días después de que el presidente Petro advirtiera que apartaría a militares involucrados en proselitismo. Por su parte, el general Jorge Ricardo Hernández atribuye su salida a una operación militar que afectó la imagen de la política de «paz total» y ha solicitado medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Además, el exdirector de la Policía Henry Sanabria mencionó a los coroneles Álzate Duque, Thiriat y Pabón como removidos por presiones del Clan del Golfo.
«A nadie en la Fuerza Pública de Colombia se le ha retirado sino por solicitud propia o violación de derechos humanos, por participación en política o por indicios de corrupción.»
Gustavo Petro, presidente saliente
El proceso de reintegro que impulsa De la Espriella será seguido de cerca por distintos sectores políticos y sociales, pues marca el tono de su futuro gobierno en materia de seguridad y defensa. La decisión de restituir a estos oficiales no solo busca recuperar experiencia operativa, sino también enviar una señal sobre la dirección que tomará la lucha contra el crimen organizado en Colombia durante los próximos cuatro años.












