Presidente electo redefine cúpula de la Policía Nacional en medio de disputas internas

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El presidente electo Abelardo de la Espriella ha redefinido la cúpula de la Policía Nacional en las dos últimas semanas previas a la transmisión de mando del 7 de agosto, en medio de disputas internas y presiones externas que han generado controversia e incertidumbre sobre posibles salidas de oficiales. La reorganización, que incluye la revisión de hojas de vida y reuniones personales con los aspirantes, busca que la nueva cúpula mezcle liderazgo operativo, experiencia en inteligencia y capacidad de reconstrucción institucional, ya que la institución llega fracturada tras cuatro años de gobierno. En este proceso han influido apoyos políticos clave, como los de Carlos Ríos, hombre de confianza de De la Espriella, y el exsenador Sergio Araujo, además de un documento anónimo que afectó al candidato inicial y una conversación privada que sembró dudas sobre su perfil.

El mayor general (r) Luis Enrique Méndez Reina era la principal opción para dirigir la Policía, pero un documento anónimo y las dudas de De la Espriella sobre su talante operativo lo desplazaron. En su lugar, el mayor general (r) Alejandro Barrera Peña, con más de tres décadas de carrera, pasó de ser opción para la Subdirección General a encabezar la carrera por la Dirección de la Policía. Barrera conforma una dupla con el mayor general (r) Norberto Mujica Jaime, con perfiles complementarios: el primero con enfoque operativo y el segundo con experiencia en inteligencia estratégica. Otros oficiales considerados en el proceso incluyen al mayor general (r) César Augusto Pinzón, quien arrastra cuestionamientos por presuntos nexos con narcotráfico investigados por la DEA en 2014, que él califica como un montaje, y al mayor general (r) Ricardo Augusto Alarcón Campos.

La disputa por la Dirección Nacional de Inteligencia

Paralelamente, se ha desatado una disputa por la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), un cargo que no cumple funciones tácticas sino de anticipar amenazas a la seguridad nacional y asesorar al presidente. La DNI viene de controversias previas: la gestión de Carlos Ramón González, hoy prófugo en el escándalo de la UNGRD, y la de Jorge Lemus, marcada por contactos con el entorno de alias Papá Pitufo y desacuerdos. El nuevo gobierno heredará un sistema de inteligencia fracturado por años de desconfianza y competencia entre agencias.

Para la DNI también se consideró al mayor general (r) Jaime Agustín Carvajal Villamizar, quien llegó a darse por hecho su nombramiento, pero la definición aún no se ha oficializado. Méndez Reina, desplazado de la dirección policial, volvió a sonar para ese cargo. En el proceso también ha participado Camilo Rojas, exviceministro con más de 13 años de experiencia en el extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). La incertidumbre persiste mientras De la Espriella ultima los detalles de su gabinete de seguridad, en un contexto donde la confianza ciudadana en las instituciones de inteligencia y policía será un desafío central para el nuevo mandato.

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