El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, reveló detalles inéditos sobre la extradición de Geovany Andrés Rojas, alias Araña, a Estados Unidos, en una conversación con el candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro. El mandatario colombiano narró cómo destrabó personalmente el proceso de traslado del señalado narcotraficante, que había sido suspendido durante la administración anterior de Gustavo Petro, y aseguró haber coordinado el operativo con efectivos de Interpol para que el acusado fuera entregado a la DEA minutos antes del despegue del avión.
Durante el diálogo con Bolsonaro, De la Espriella calificó a alias Araña como el líder de una estructura narcoterrorista dedicada al secuestro, narcotráfico, violación de menores y asesinato. «Araña hace parte de una estructura narcoterrorista que secuestraba, que traficaba droga, que violaba niñas, que asesinaba personas», afirmó el jefe de Estado, quien además acusó al gobierno anterior de haber protegido al delincuente mediante un «falso proceso de paz» para evitar su extradición. «Un delincuente que fue protegido en el gobierno de Gustavo Petro. Se inventaron un falso proceso de paz para no extraditarlo y suspendieron la extradición», sostuvo.
Un operativo de alto impacto
El presidente relató que, al asumir el cargo, encontró la extradición bloqueada y decidió actuar de inmediato. «Y lo primero que hice yo cuando llegué fue destrabar esa extradición, mandarlo a motilar, esposarlo bien, ponerle el uniforme y entregárselo a la DEA para que se pudra en una cárcel de Estados Unidos», declaró. Las imágenes oficiales difundidas por la Casa de Nariño muestran a uniformados de Interpol custodiando al detenido durante el traslado, un operativo que el mandatario describió como ejemplar. De la Espriella también reveló que, durante el encuentro previo al vuelo, alias Araña evitó mirarlo a los ojos, lo que atribuyó al miedo del capturado. «Mírame, mírame. ¿Por qué no me miras? Estoy seguro de que estás sintiendo el mismo miedo que tus víctimas cuando las matabas, las extorsionabas, las asesinabas», recordó haberle dicho.
El gobierno colombiano solicitó a las autoridades estadounidenses que no faciliten ningún tipo de negociación al recluso y que la condena se extienda por al menos 30 años, el tiempo que De la Espriella considera merece «un bandido de esa calaña». «Ese delincuente hizo mucho daño aquí en Colombia y le pedí a los Estados Unidos que le botara la llave de cualquier negociación para que se quede allá los próximos 30 años, que es lo que se merece», expresó. La extradición, según el presidente, representa un mensaje contundente para las organizaciones criminales: «Esta es la verdadera reparación para las víctimas, esta es la verdadera justicia restaurativa, mandar a un delincuente que derramó tanta sangre en Colombia a una cárcel federal en los Estados Unidos para que se pudra allá».
«Y ahí está muerto de miedo en un avión rumbo a los Estados Unidos. Hicimos justicia»
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
El proceso judicial que enfrentará Rojas en territorio estadounidense no ha sido precisado en su totalidad, pero fuentes oficiales indican que está relacionado con narcotráfico. La noticia ha generado reacciones divididas en el país: mientras sectores afines al gobierno celebran la medida como un acto de firmeza contra el crimen organizado, críticos señalan que el relato del mandatario busca capitalizar políticamente la extradición. Lo cierto es que, por primera vez, un presidente colombiano detalla públicamente la gestión personal y los pormenores de un operativo de esta magnitud, dejando claro que la lucha contra el narcotráfico será uno de los ejes de su administración.










