Presidente ordena traslado de 120 reos de alta peligrosidad desde Buenaventura

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El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ordenó en la mañana del sábado 19 de septiembre el traslado inmediato de 120 reclusos de alta peligrosidad desde Buenaventura, en el Valle del Cauca, hacia centros carcelarios de máxima seguridad en el país, como parte de una ofensiva del Gobierno para frenar las extorsiones y órdenes criminales que se coordinaban desde prisión. El operativo, ejecutado por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), incluyó que los internos fueran rapados, vestidos con uniforme naranja y esposados antes de ser movilizados. «En Colombia se acabó la contemplación y la alcahuetería con la delincuencia», sentenció el mandatario al anunciar la medida.

Este traslado representa el cuarto grupo de reos movilizado por orden presidencial desde finales de agosto, cuando se ejecutaron operativos previos en Barranquilla y Bogotá. En total, suman más de 180 los presos reubicados en menos de un mes: 39 fueron trasladados desde Barranquilla el sábado 5 de septiembre, 20 el 25 de agosto de 2026 hacia La Picota y Cómbita, y al menos 17 desde la Penitenciaría El Bosque, a los que se sumaron otros cuatro internos de la cárcel distrital El Bosque el 28 de agosto, según confirmó el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char. Las autoridades advirtieron que los reclusos estaban utilizando equipos de comunicación satelital, incluidas antenas Starlink, para organizar amenazas, cobros extorsivos y homicidios desde las celdas, lo que llevó a que el 27 de agosto, en operativos conjuntos del Inpec y la Fiscalía en las cárceles El Bosque y La Modelo, se decomisaran 18 teléfonos celulares. En el operativo de Buenaventura fue detenido alias Menor, jefe de la banda Los Chiquillos.

Una ofensiva sin precedentes

De la Espriella fue contundente al explicar los detalles del procedimiento durante su declaración: «Acabo de dar la instrucción al director del Inpec que mueva a los 120 bandidos que tienen azotada la región. Los voy a trasladar de cárcel. Bien motiladito, uniforme naranja, bien amarradito. Y me los voy a llevar a unas cárceles en donde no entre ni siquiera la señal de la Santa Cruz para que no sigan atacando al pueblo». El presidente subrayó que la medida busca desarticular las redes de comunicación de los presos y cortar su capacidad de intimidación, asegurando que quien está privado de la libertad debe cumplir su condena y no dirigir organizaciones criminales.

«Estamos desarticulando sus redes de comunicación y cortando su capacidad de intimidación. Quien está privado de la libertad está para cumplir su condena, no para dirigir organizaciones criminales. En Colombia, las cárceles no serán centros de operaciones del delito. La justicia se hará respetar y la ley se cumplirá con todo su peso»

Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia

El mandatario concluyó su intervención afirmando que «por orden mía directamente, el Inpec está poniendo fin a las zonas de confort de quienes pretenden seguir delinquiendo desde las cárceles». Con este nuevo traslado, el Gobierno busca fortalecer el control penitenciario y cerrar espacios a quienes pretendan seguir operando tras las rejas, en una política que ya ha reubicado a cabecillas de bandas como Los Pepes y Los Costeños desde el primer operativo del 25 de agosto.

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