El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció este 20 de octubre de 2026 el traslado de 91 internos hacia centros penitenciarios de alta seguridad, en el marco de una ofensiva contra los privilegios carcelarios y la delincuencia desde prisión. La medida incluyó operativos simultáneos del Inpec y el Gaula de la Policía Nacional en cuatro ciudades del país, donde los presos fueron sacados de sus celdas y transportados en vehículos. «Las cárceles son para cumplir condenas, no para seguir delinquiendo», declaró el mandatario al dar a conocer la acción, que también comprendió la incautación de 5,58 gramos de sustancia vegetal, una tarjeta SIM, una batería y un cable de datos en la cárcel de Girón, Santander, elementos que evidencian que los internos continuaban coordinando actividades criminales desde sus celdas. «¡Se acabaron los privilegios y la guachafita en las cárceles de Colombia!», sentenció.
De los 91 trasladados, 41 salieron de Montería, 46 de Sincelejo, dos de Cartagena y dos de Barranquilla, todos reubicados en distintos centros penitenciarios del país como parte de un plan de seguridad que busca eliminar cualquier ventaja que permita a los presos seguir delinquiendo. El anuncio se produce luego de que en días anteriores se registrara una incautación similar en Girón, donde los funcionarios del Inpec y el Gaula hallaron los objetos prohibidos durante una requisa. Este no es el primer operativo de este tipo durante el gobierno de De la Espriella; de hecho, un hecho similar ocurrió el primer día de su presidencia, lo que refleja una línea de acción constante contra la corrupción y el crimen organizado al interior de las prisiones.
Ofensiva en Arauca contra el Eln y disidencias de las Farc
En paralelo, durante un consejo de seguridad realizado en la Brigada 18 del Ejército en Arauca, el presidente ordenó la reubicación inmediata de líderes del ELN y de las disidencias de las FARC que se encontraban detenidos en la región. «Ninguno de estos bandidos de las Farc y el Eln se va a quedar en Arauca porque siguen delinquiendo desde las cárceles. He ordenado trasladarlos en el término de la distancia a todos», afirmó De la Espriella, vinculando la decisión con la lucha contra el narcoterrorismo y los recientes casos de corrupción que involucran a funcionarios públicos. La medida se enmarca en una estrategia integral de seguridad que, según el mandatario, incluye también el fortalecimiento de las operaciones de rescate por parte del Gaula y una advertencia directa a cualquier servidor público con nexos con grupos criminales: «Uno no puede hablar de seguridad mientras haya políticos, empresas y grupos de poder que financien o faciliten las actividades del narcoterrorismo, se acabó».
«Quien apoye a los narcoterroristas es igual de criminal que ellos y está igual de sucio en sus manos con la sangre de los colombianos»
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
Durante el mismo acto en Arauca, De la Espriella exigió al ELN la liberación de cinco personas secuestradas en el departamento, entre ellas dos funcionarios del CTI, y reiteró que su gobierno no negociará con el terrorismo. Los operativos del Inpec y el Gaula continuarán en todo el territorio, con especial énfasis en las cárceles donde se han detectado focos de corrupción y privilegios que permiten a los reclusos mantener vínculos con estructuras delincuenciales. El presidente fue enfático al señalar que cualquier funcionario que tenga vínculos con estos grupos será sometido a acciones tanto nacionales como internacionales, y advirtió que «quien apoye a los narcoterroristas es igual de criminal que ellos y está igual de sucio en sus manos con la sangre de los colombianos». La jornada de traslados e incautaciones representa un paso firme en la política de tolerancia cero dentro del sistema penitenciario colombiano.










