El presidente Gustavo Petro aterrizó el sábado 1 de agosto en el aeropuerto Golfo de Morrosquillo de Tolú, en el departamento de Sucre, pero el mandatario nunca descendió del avión presidencial. Según información oficial, la aeronave permaneció en plataforma aproximadamente veinte minutos y posteriormente despegó de nuevo sin que el jefe de Estado participara en los actos protocolarios previstos. La razón del inesperado incidente fue que las obras complementarias de la terminal aérea no han sido terminadas, pese a que la fecha prometida de entrega era el 31 de julio.
El propio presidente Petro explicó lo sucedido a través de su cuenta en la red social X, señalando que aterrizó en la pista construida durante su gobierno, pero que falta el cerramiento definitivo de la pista, obra que ya está adjudicada, así como una empresa que suministre el combustible para jets, gestión que debería realizar Ecopetrol. Esta situación generó malestar en la región, que esperaba con entusiasmo la inauguración de una obra que busca convertir al Golfo de Morrosquillo en un nuevo centro de desarrollo turístico en el Caribe colombiano, fortaleciendo la conectividad y dinamizando la economía local.
Incumplimiento en la fecha de entrega
El proyecto de ampliación del aeropuerto había sido presentado por la Aeronáutica Civil como una obra que estaría lista para el 31 de julio. De hecho, el director de la entidad, Luis Alfonso Martínez Chimenty, le aseguró al presidente Petro en un evento público en Sincelejo el pasado 27 de mayo: “Señor presidente, usted podrá aterrizar en su avión el 31 de julio en el aeropuerto de Tolú”. Sin embargo, la promesa no se cumplió. Ya el diario El Meridiano había advertido el 28 de mayo sobre la dificultad de ejecutar el 24 por ciento restante de la obra en solo dos meses, un pronóstico que resultó acertado.
La modernización incluyó la extensión de la pista, que pasó de 1.300 metros a 2.200 metros de largo por 45 metros de ancho, permitiendo que la terminal, que antes solo recibía aeronaves tipo ATR con capacidad para hasta 72 pasajeros, pueda ahora operar aviones Airbus A320 en rutas nacionales e internacionales. No obstante, persisten deficiencias críticas: la falta de un cerramiento definitivo de la pista y la ausencia de una empresa que garantice el suministro de combustible para jets de gran porte. Además, versiones no oficiales indican que la terminal carece de iluminación adecuada, lo que genera especulaciones sobre posibles motivos de seguridad operacional que habrían impedido el descenso del mandatario.
«Aterrizo en el avión presidencial en la pista aérea de Tolú, hecha en mi gobierno. Falta el cerramiento de la pista, ya adjudicado, y la empresa que ponga la gasolina para jet, que debería ser Ecopetrol»
Gustavo Petro, Presidente de Colombia
Las autoridades locales, incluida la Alcaldía de Santiago de Tolú, ya habían expedido decretos para regular el tránsito, prohibir drones y restringir motocicletas y transporte de materiales, en previsión de una inauguración que finalmente no ocurrió. La situación deja en evidencia las dificultades para cumplir con los cronogramas de infraestructura y genera incertidumbre sobre cuándo estará realmente operativa la terminal aérea que promete impulsar el turismo y la economía de la región del Golfo de Morrosquillo.












