Internos de siete patios de la cárcel La Picota, en Bogotá, ofrecieron este lunes entregar voluntariamente sus teléfonos celulares, aparatos ilegales dentro del centro penitenciario pero de presencia habitual, y sumarse a proyectos de trabajo productivo comunitario, a la vez que solicitaron ser escuchados personalmente por el presidente Abelardo de la Espriella. La iniciativa fue presentada mediante una carta fechada el 26 de octubre de 2026, firmada por Johana Bahamón, representante de la Fundación Acción Interna, organización que acumula más de catorce años de intervención en las cárceles del país. Camilo Higuera, director de Comunicaciones e Inclusión Social de la misma fundación, aclaró que la propuesta no está condicionada a ningún beneficio judicial, reducción de pena o privilegio, y que surgió tras reuniones entre Bahamón y los voceros de derechos humanos y convivencia de los siete patios, que representan a aproximadamente 4.300 reclusos.
La extorsión y los delitos digitales originados desde las prisiones constituyen un grave problema de seguridad: según Higuera, cerca del setenta por ciento de estas conductas delictivas se gestan en los centros penitenciarios. Los internos reconocieron que estos delitos afectan tanto a la comunidad externa como a la convivencia dentro de los patios, y por ello decidieron actuar de manera proactiva. La entrega de los teléfonos se realizaría mediante un procedimiento coordinado con el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), sin esperar contraprestaciones judiciales. El gesto, además, busca avanzar en su resocialización mediante la retribución a la comunidad, motivados por la nueva visión de seguridad del Gobierno.
Trabajo productivo para la comunidad
La carta también detalla las labores concretas que los internos están dispuestos a realizar: fabricación de pupitres para colegios, confección de uniformes escolares, elaboración de mobiliario para hospitales y mano de obra para la construcción y mejoramiento de carreteras y espacios comunitarios. Desde la Fundación Acción Interna se ofrecieron a articular y ejecutar la iniciativa siempre que se cumplan las condiciones legales, laborales y de seguridad correspondientes. “Ninguna de las dos propuestas está condicionada a ningún tipo de beneficio o privilegio. Después de más de catorce años trabajando en las cárceles de Colombia, pocas veces he escuchado una propuesta colectiva con una voluntad tan clara de contribuir a la sociedad”, afirmó Johana Bahamón.
“Señor Presidente, hay miles de personas en nuestras cárceles dispuestas a trabajar, aprender y contribuir a la sociedad. Pongo a su consideración la posibilidad de escucharlos personalmente”.
Fragmento de la carta firmada por Johana Bahamón, representante de la Fundación Acción Interna
La propuesta fue conocida y divulgada por Caracol Radio, y representa un giro significativo en la relación entre la población reclusa y las autoridades. Camilo Higuera subrayó que los internos buscan “dedicarse a terminar de pagar su condena en un proceso de resocialización y haciendo un ejercicio de retribución a la comunidad utilizando el tiempo libre”. La iniciativa, gestada al interior de los patios y canalizada por la fundación, pone sobre la mesa una alternativa que, de ser acogida por el Ejecutivo, podría marcar un precedente en la política penitenciaria del país.










