En un importante golpe a las estructuras criminales, un presunto explosivista vinculado al ELN y a la Estructura 36 de las disidencias de las Farc se entregó voluntariamente a tropas de la Fuerza de Despliegue Rápido 7 y la Séptima Brigada del Ejército en la vereda Los Trozos del municipio de Anorí, en Antioquia. Este hombre, quien formaba parte de una comisión mixta entre ambos grupos armados, decidió abandonar las filas criminales denunciando el maltrato interno que sufría, así como la presión generada por las operaciones militares y el embarazo de su pareja, lo que lo motivó a buscar un mejor camino para su familia.
El desmovilizado reveló detalles impactantes sobre sus actividades, afirmando que era capaz de fabricar más de cien minas antipersonal por día, con un tiempo de instalación de apenas uno o dos minutos por cada una, las cuales enterraba al día siguiente de su elaboración. Estas minas han causado víctimas tanto entre civiles como soldados, debilitando ahora las capacidades criminales de la organización gracias a la información proporcionada. Las autoridades militares destacaron que esta entrega es fruto de sus esfuerzos constantes por acorralar a los grupos armados y proteger a la población.
Testimonio del explosivista desmovilizado
En su declaración, el exintegrante describió las duras condiciones internas de los grupos, marcadas por hambre, precariedad, castigos físicos y la ausencia total de pagos, con solo dos comidas al día y periodos de hasta dos o tres días sin comer, dependiendo de las operaciones militares en curso. Los cabecillas, según él, atemorizaban a sus miembros con supuestos castigos de las autoridades por desmovilizarse, una afirmación que él desmiente rotundamente.
«Yo armaba las minas, hacía los explosivos. Cien en un día. Un minuto, dos minutos, máximo instalando cada una. Las enterraba al otro día de hacerlas. Los civiles, los soldados, ellos han caído en ellas».
Exintegrante, explosivista
«Por la presión y las operaciones militares. Por eso decidí entregarme. Acorralado. Ya encerrado me sentía. Yo me voy a hacer matar acá y voy a coger un mejor camino».
Exintegrante, explosivista
«Sí, tengo pareja y viene un niño en camino. Está embarazada ella. Mi propósito es sacarla a ella y darle una mejor vida».
Exintegrante, explosivista
«Que se entreguen y que cojan un mejor camino, que no es como dicen allá, que acá (en la vida civil bajo la vigilancia de las autoridades) lo maltratan a uno. Eso es mentira».
Exintegrante, explosivista
«El trato pésimo. Te daban la comida, todo pésimo. Regaños, eso es vivir uno mojado; castigos, huyendo. Maltrato. Lo ponen a uno a hacer buques de trillo. Lo ponen a estar a uno amarrando. No me pagaban. Cero. Dos comidas al día comía. Podíamos pasar, dos, tres días, sin comer, depende de las operaciones militares que le den a uno».
Exintegrante, explosivista
Contexto nacional de desmovilizaciones
Este caso se enmarca en un aumento significativo de desmovilizaciones de las disidencias de las Farc, con 57 personas que han dejado las armas entre el 3 de marzo y el 20 de junio de 2025, lo que representa un incremento del 98 por ciento en comparación con el año anterior, según reportes del Ministerio de Defensa. En total, se han neutralizado 1.860 integrantes de grupos armados, equivalentes a 17 por día, gracias a la cooperación con las autoridades que busca proteger a civiles y soldados por igual. La entrega de este explosivista no solo debilita la estructura criminal, sino que invita a otros a seguir su ejemplo hacia una vida lejos de la violencia.











