El primer mes de gestión del presidente Abelardo de la Espriella, que transcurrió entre el 7 de agosto y el 7 de septiembre, estuvo marcado por decisiones contundentes en seguridad, la atención al devastador terremoto del 10 de agosto, la radicación del presupuesto nacional, la promesa de inyectar recursos a la crisis de salud y una reorganización administrativa que incluyó cambios en universidades y corporaciones ambientales. Sin embargo, como advierte la politóloga Margarita Martínez, directora del programa de Ciencia Política de la Universidad de San Buenaventura sede Bogotá, treinta días no son suficientes para medir el éxito o fracaso de una política pública, pero sí permiten identificar las prioridades del nuevo Gobierno y los cambios institucionales que propone.
En el frente económico, el Ministerio de Hacienda radicó el Presupuesto General de la Nación para 2027 por 634,9 billones de pesos, equivalentes al 29,9% del producto interno bruto, de los cuales 155,4 billones se destinarán al servicio de la deuda y 86,9 billones a inversión. Además, se anunció un recorte al gasto de 2026 por 21,9 billones de pesos. La atención al terremoto, que causó daños estimados en 30 billones de pesos, llevó al Ejecutivo a declarar una emergencia económica, social y ecológica por 30 días, lo que permite adoptar normas extraordinarias en materia tributaria, presupuestal, de vivienda, salud, educación y contratación. En paralelo, el Gobierno anunció que movilizará hasta 10 billones de pesos en los primeros 90 días para enfrentar la crisis de salud, donde la Nueva EPS, con más de 11 millones de afiliados, será reorganizada.
Seguridad y Paz Total: un giro en la estrategia
La política de Paz Total del gobierno anterior fue reemplazada por el cierre de tres mesas de diálogo con grupos ilegales, materializado en nueve resoluciones. En el ámbito operativo, las fuerzas de seguridad reportaron 14.914 capturas, la incautación de 49.379 kilos de estupefacientes, el retiro de 1.485 armas y la erradicación de 1.320,9 hectáreas de coca. Se reactivó la aspersión aérea de cultivos ilícitos, aunque supeditada a cinco condiciones impuestas por la Corte Constitucional, y se ordenaron tres bombardeos en el período.
Política exterior: alineamiento con Estados Unidos y viraje frente a Petro
En el plano internacional, el presidente De la Espriella dio un giro de 180 grados respecto a la administración de Gustavo Petro, según el docente de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, Manuel Camilo González Vides. “Colombia no se puede cerrar al mundo, particularmente pensando en lo sucedido con el terremoto, a solamente no abrirle la puerta a ciertos aliados o potenciales aliados y cerrárselas a otros”, señaló el académico, quien advirtió que un alineamiento activo con Estados Unidos, y la búsqueda de recomponer la relación con Israel, puede generar un aislamiento de facto. “Eso lo que nos puede generar es un aislamiento de facto… ese alineamiento activo, esa lógica de vagón, nos puede estar desviando de otras discusiones interesantes en el mundo, como el cambio climático, la protección de la biodiversidad e incluso temas relacionados con los avances que tuvo Colombia en reformar el régimen internacional de drogas”, explicó González Vides.
“Treinta días no son suficientes para establecer el éxito o fracaso de una política pública, pero sí ayudan a identificar las prioridades de un nuevo Gobierno, los cambios institucionales que propone y los asuntos que requieren mayor seguimiento”.
Margarita Martínez, directora del programa de Ciencia Política de la Universidad de San Buenaventura sede Bogotá
El balance de este primer mes también incluyó cambios administrativos significativos: mediante el Decreto 1310 se designaron representantes del Gobierno en los consejos superiores de 15 universidades públicas y se retiraron delegados de 26 corporaciones autónomas regionales y cuatro corporaciones de desarrollo sostenible. El presidente De la Espriella, además, deberá seguir de cerca las elecciones de medio término en Estados Unidos, donde un Congreso demócrata podría condicionar las ayudas a aliados del presidente Donald Trump, lo que añade una variable incierta al nuevo rumbo de la política exterior colombiana.










