Primo de Bashar al-Ásad sentenciado en Virginia por armas al ELN y cocaína colombiana

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Anthony Cassis, primo del derrocado presidente sirio Bashar al-Ásad, fue sentenciado recientemente en un tribunal de Virginia, Estados Unidos, por su rol en una red de narcotráfico y tráfico de armas que coordinaba con Nissan Nayib Kerfan, un colombo-libanés de 48 años nacido en Maicao, La Guajira, y conocido por los alias Plumita o Simón. La condena de Cassis se basa en nexos con una organización terrorista dedicada al narcotráfico, lavado de activos a través de criptomonedas y envío de armamento moderno al Ejército de Liberación Nacional (ELN), el grupo posguerrillero colombiano, a cambio de cocaína destinada al círculo cercano de al-Ásad.

Kerfan, señalado como el enlace clave en esta operación, fue arrestado el 21 de mayo de 2024 en el aeropuerto El Dorado de Bogotá al llegar de Europa, y actualmente espera su extradición a Virginia tras la aprobación de la Corte Suprema de Justicia de Colombia en noviembre pasado. Las actividades de la red se remontan a febrero de 2023 y abril de 2024, con Cassis detenido en Nairobi, Kenia, apenas un mes después de la caída de Bashar al-Ásad, en vísperas de una reunión con representantes del ELN. La ruta involucraba el envío de 500 kilos de cocaína ocultos como cargamento alimenticio desde puertos colombianos hacia África y el puerto sirio de Latakia, mientras que transferencias por un millón de dólares a través de bancos en Virginia se convertían en criptomonedas, luego en efectivo en Ghana y Marruecos para financiar el envío de armas desde África de regreso a Colombia.

Una red transcontinental entre cárteles, guerrillas y regímenes residuales

La evidencia presentada en el caso incluye registros de la acusación fiscal y el teléfono de Cassis, que contenía pruebas directas de su reunión con miembros del ELN. Esta operación revela una compleja red que une narcotráfico, lavado vía criptomonedas y distribución de armas entre América Latina, África y Medio Oriente, con participación de cárteles mexicanos y remanentes del régimen sirio. El intercambio de armas modernas por cocaína subraya los vínculos profundos entre estos actores, donde las drogas colombianas viajaban vía África hacia Siria y las armas regresaban al ELN para fortalecer sus operaciones en Colombia.

Con Kerfan pendiente de extradición, este caso expone las consecuencias transcontinentales de estas alianzas ilícitas, debilitando no solo a grupos armados como el ELN sino también a redes financieras globales que sustentan el terrorismo y el crimen organizado. Las autoridades estadounidenses y colombianas continúan desmantelando estas conexiones, prometiendo más revelaciones en los próximos meses.

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