Tras una exhaustiva mesa técnica en la que participaron la Procuraduría General de la Nación, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), el Ministerio de Transporte, Invías y autoridades nacionales y territoriales, se logró un acuerdo crucial para la recuperación vial del corredor perimetral del Oriente de Cundinamarca. El pacto permitirá la intervención de 22 puntos críticos en una arteria de más de 106 kilómetros que conecta el norte y el sur de Bogotá, así como rutas nacionales estratégicas como la Briceño-Tunja-Sogamoso y la Bogotá-Villavicencio. La ANI suscribió un otrosí con la concesión vial, garantizando el mantenimiento, rehabilitación y ampliación de este corredor, que incluye casi 60 kilómetros con tareas de conservación.
El acuerdo, que surge después de una mediación de la Procuraduría para atender la movilidad y conectividad regional, abarca la intervención en municipios clave como Briceño, Sopó, La Calera, Guasca, Choachí y Cáqueza. Las mejoras en la velocidad de diseño son significativas: en el tramo Briceño-Sopó pasará de 60 a 80 kilómetros por hora, mientras que en los sectores Salitre-Guasca y La Calera-Choachí-Cáqueza el incremento será de 20 a 60 kilómetros por hora. Dentro de los proyectos más relevantes, se destaca la construcción de la variante de Choachí, un nuevo trazado de 4,85 kilómetros que busca descongestionar el paso por el casco urbano del municipio.
Compromisos y sostenibilidad a futuro
En la mesa técnica también se acordó la realización de una nueva reunión en junio, con la participación del Ministerio de Transporte, Invías y la ANI, con el objetivo de asegurar la sostenibilidad de las obras a mediano y largo plazo. Las partes se comprometieron a implementar medidas de contingencia y gestión del riesgo para enfrentar emergencias como deslizamientos y eventos climáticos adversos. Adicionalmente, se estableció el cumplimiento de los compromisos sociales adquiridos con las comunidades del área de influencia, para garantizar que los beneficios del proyecto lleguen a los habitantes de los seis municipios articulados por el corredor.
La Procuraduría calificó el acuerdo como un avance histórico para la movilidad regional, ya que permitirá a miles de usuarios diarios reducir significativamente los tiempos de viaje y aumentar la seguridad en una vía que por años ha presentado deterioro y altos índices de siniestralidad. La intervención de los 22 puntos críticos y la rehabilitación de los casi 60 kilómetros de carretera prometen no solo una mejor conectividad entre el norte y el sur de la sabana cundinamarquesa, sino también una integración más eficiente con las rutas nacionales que cruzan la región.











