La profesora Catalina Toro, del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia, denunció un ambiente de presiones, amenazas y exclusión dentro del proceso constituyente interno que adelanta la institución. En declaraciones al diario El Tiempo, la académica, que acumula 21 años de trayectoria en la universidad, reveló un clima de miedo y persecución contra docentes críticos, así como la instrumentalización de procesos disciplinarios como herramienta de retaliación. Toro advirtió que el proceso constituyente carece de legitimidad, representatividad y debate democrático, y que está marcado por la imposición de ideas desde las autoridades universitarias.
Baja participación y clima de intimidación
Uno de los datos más reveladores de su denuncia es la mínima participación en la aprobación del proceso constituyente: apenas el 2,4 por ciento del estudiantado y los docentes respaldó la iniciativa. Para la profesora, esto evidencia que el proceso «nació desde arriba, impuesto por el CSU, sin una base de apoyo real». Además, señaló que solo el 30 por ciento del profesorado es de planta, mientras que el resto son cargos ocasionales, lo que agrava la vulnerabilidad de quienes se atreven a cuestionar el rumbo de la reforma.
«No puedo dictar clases de manera presencial porque estoy amenazada»
Catalina Toro, profesora del Departamento de Ciencia Política
La docente también apuntó que los procesos disciplinarios internos se han convertido en un mecanismo de ajuste de cuentas. «En la universidad, a nadie se le niega un disciplinario. Estos procesos funcionan como un ajuste de cuentas, sin argumentos ni pruebas», afirmó. Y añadió: «El que no obedezca las órdenes del jefe político, es investigado, amenazado y muy probablemente destituido». Toro ha llevado su caso ante la Corte Constitucional y la Procuraduría General de la Nación.
Contexto de una crisis más amplia
El proceso constituyente interno se originó bajo la rectoría de Leopoldo Múnera, nombrado en 2024 por el Consejo Superior Universitario, designación que luego fue anulada. Tras el regreso de José Ismael Peña a la rectoría, se desató un paro de estudiantes y profesores, que posteriormente fue levantado. La académica criticó además el sistema de elección de rectoría: «En la elección a la rectoría se mostró que hay un problema con el sistema de elección, siempre depende del gobierno de turno y la universidad termina subordinada a esos intereses».
La Universidad Nacional arrastra una crisis financiera desde la década de 1990 y, según denuncias recurrentes, persisten problemas de corrupción en la asignación de puntajes académicos, así como prácticas patriarcales. A esto se suma la falta de resolución en cuestiones como la relación entre la sede principal en Bogotá y las regionales, y la poca consideración por la diversidad socioeconómica del estudiantado. En medio de este panorama, el debate sobre la reforma al estatuto general, cuya decisión recae en el Consejo Superior Universitario, sigue abierto y marcado por las tensiones que Catalina Toro ha puesto en evidencia.












