Las autoridades ambientales de Colombia han recordado la estricta prohibición del uso de palma de cera en las celebraciones del Domingo de Ramos, programado para el 29 de marzo de 2026, e impulsan alternativas sostenibles como ramos elaborados con hojas de mazorca, plantas vivas o incluso pañuelos blancos, con el fin de proteger la biodiversidad del país. Esta medida se aplica en todo el territorio nacional, con especial énfasis en las procesiones destacadas de Popayán, donde se realizan bendiciones de estos ramos en misas especiales para luego colocarlos en los hogares como símbolo de protección.
La palma de cera, declarada árbol nacional, sirve de hábitat esencial para especies emblemáticas como el loro orejiamarillo, por lo que su tala y uso está penado por la Ley 1333 de 2009, que impone multas de hasta 5.000 salarios mínimos mensuales legales vigentes, y la Ley 2111 de 2021, que establece penas de cárcel de entre 5 y 11 años para los infractores. Estas normativas buscan preservar este recurso natural ante la masiva demanda durante las festividades religiosas.
Tradiciones de Semana Santa en Popayán y su impacto turístico
El Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, conmemorando la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén según los evangelios, y moviliza a millones de fieles en procesiones que generan un significativo impulso al turismo en sectores como hotelería, transporte y gastronomía. En Popayán, se llevan a cabo seis procesiones en total, cinco de ellas nocturnas, incluyendo la emblemática Bajada del Amo desde la capilla de Belén hasta la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Estas ceremonias utilizan pasos con imágenes talladas en madera de origen español y ecuatoriano, y los ramos bendecidos tradicionalmente se colocan en puertas y ventanas de los hogares o se queman para obtener las cenizas del Miércoles de Ceniza del año siguiente.
Tradiciones similares se observan en países como México, Perú, Guatemala, España y el Vaticano, destacando la dimensión universal de estas celebraciones. Las autoridades ambientales subrayan la importancia de optar por opciones ecológicas no solo para cumplir la ley, sino para garantizar la sostenibilidad de estas devociones que unen fe, cultura y naturaleza en Colombia.











