El fenómeno de El Niño continuará afectando a Colombia al menos hasta comienzos de 2027, con una probabilidad del 100% de permanencia durante varios meses consecutivos, según el pronóstico actualizado del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI) de la Universidad de Columbia. El informe, basado en 26 modelos climáticos —15 dinámicos y 11 estadísticos—, indica que el calentamiento del océano Pacífico se acelera, registrando una anomalía de temperatura de +2,1 °C a mediados de julio de 2026. La barrera de predictibilidad de la primavera ya fue superada, lo que eleva la confianza del pronóstico, que coincide ampliamente entre los modelos consultados.
Las proyecciones señalan que la probabilidad de que El Niño se mantenga es del 100% para los trimestres julio-agosto-septiembre, agosto-septiembre-octubre, septiembre-octubre-noviembre, octubre-noviembre-diciembre, noviembre-diciembre-enero y diciembre-enero-febrero del periodo 2026-2027, así como para enero-febrero-marzo de 2027. Solo a partir de febrero-marzo-abril de 2027 la probabilidad baja al 99%, y para marzo-abril-mayo se reduce al 94%, cuando se espera el retorno a condiciones neutrales. No se proyecta una transición hacia La Niña, lo que implica una temporada seca más intensa y extensa de lo habitual, especialmente en las regiones Caribe y Andina de Colombia.
Impactos y recomendaciones ante la prolongación del fenómeno
El Niño suele traer a Colombia menos lluvias, temperaturas más altas y una fuerte presión sobre el abastecimiento de agua, la producción agropecuaria y la generación de energía hidroeléctrica. La anomalía promedio de temperatura del Pacífico pasó de +0,98 °C entre abril y junio de 2026 a +1,55 °C en junio, y se disparó a +2,1 °C a mediados de julio, lo que evidencia la evolución del fenómeno hacia un episodio de gran intensidad. Ante este panorama, las autoridades de gestión del riesgo y los sectores productivos enfrentan un escenario que exige preparación anticipada, con posibles medidas de abastecimiento de agua, reducción de embalses, atención al riesgo de incendios forestales y prevención de golpes de calor. Las empresas de servicios públicos deberán prepararse para eventuales restricciones en distintas ciudades del país, mientras que se recomienda a la ciudadanía adoptar medidas de ahorro y uso eficiente del recurso hídrico.












