En un hecho que marca el fin de una era para la industria papelera colombiana, Propal, la tradicional empresa perteneciente a la Organización Carvajal y conocida por su emblemática resma de papel verde, solicitó formalmente la apertura de un proceso de liquidación judicial ante la Superintendencia de Sociedades. La decisión, aprobada en una reunión extraordinaria de la asamblea general de accionistas celebrada el pasado 31 de julio, fue acompañada de la inmediata suspensión de operaciones de su planta industrial ubicada en Guachené, departamento del Cauca.
La compañía tomó esta drástica determinación tras concluir que ya no cumple con la hipótesis de negocio en marcha, y que continuar operando solo aumentaría las pérdidas y profundizaría el deterioro de su patrimonio. Este cierre representa el segundo gran golpe a la capacidad productiva de Propal en poco más de un año, luego de que en abril de 2025 se suspendieran las operaciones de su planta en Yumbo, Valle del Cauca.
Una crisis gestada por factores externos
Según explicó la compañía en su comunicado, la liquidación judicial es consecuencia de una combinación de factores externos que durante los últimos tres años deterioraron severamente sus resultados financieros y operativos. Entre las causas identificadas se encuentran la persistencia de bajos precios en el mercado, que se mantuvieron incluso a pesar de la implementación de medidas antidumping; la revaluación del peso colombiano frente al dólar, que encareció sus exportaciones y abarató las importaciones de la competencia; y un aumento generalizado en los costos de producción, todo ello en un entorno de feroz competencia externa. En palabras de la compañía, «continuar operando solo aumentaría las pérdidas operativas y profundizaría el deterioro de su patrimonio».
«Continuar operando solo aumentaría las pérdidas operativas y profundizaría el deterioro de su patrimonio»
Comunicación de Propal
Antes de acudir a la liquidación judicial, Propal exploró todas las alternativas posibles para evitar el desenlace. La empresa implementó planes de eficiencia y ahorro, contrató firmas especializadas para buscar soluciones financieras, intentó atraer nuevos inversionistas y buscó diversificar sus líneas de negocio. Sin embargo, ninguna de estas medidas logró revertir la compleja situación. El proceso de liquidación judicial tiene una duración estimada de entre 18 y 24 meses, tiempo durante el cual se buscará la mejor manera de gestionar los activos y pasivos de la compañía.
Impacto en la Organización Carvajal
A pesar de la gravedad del anuncio, la Organización Carvajal fue enfática al aclarar que la liquidación de Propal no afectará las demás operaciones del conglomerado. Carvajal S.A. informó que, si bien Propal es uno de los avalistas de los bonos ordinarios emitidos en noviembre de 2019, el proceso de liquidación no comprometerá el cumplimiento de esas obligaciones financieras ni las demás responsabilidades de la organización. Con la salida de operación de Propal, se cierra un capítulo fundamental en la historia industrial del país, dejando un vacío en una marca que durante décadas fue sinónimo de papelería y útiles escolares para millones de colombianos.












