Estudiantes de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas protagonizaron una protesta en la sede de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá, el 16 de marzo de 2026, durante la tarde, en rechazo a un presunto caso de abuso sexual reportado en los baños de la Facultad Tecnológica. La manifestación, que exigía medidas drásticas contra la violencia de género y criticaba el manejo institucional del caso por parte de la Oficina de Bienestar Universitario, derivó en disturbios cuando un grupo de quince encapuchados confrontó a la Policía en la avenida Villavicencio con avenida Gaitán Cortés, generando bloqueos de tráfico que se extendieron a los alrededores de la universidad.
Los enfrentamientos incluyeron la intervención de la Unidad Nacional para la Dignidad de las Mujeres y Oportunidades, conocida como UNDMO, que desplegó una tanqueta de agua para dispersar a los manifestantes, mientras los bloqueos impidieron el paso de vehículos por más de media hora, formando filas de hasta tres cuadras de longitud y afectando a 41.800 usuarios del sistema de transporte público, que suspendió su servicio en la zona.
Denuncia que enciende las protestas
El detonante de esta nueva jornada de disturbios en la sede universitaria fue la denuncia de abuso sexual, con los estudiantes rechazando el acompañamiento brindado por la Oficina de Bienestar Universitario y demandando acciones más contundentes. La protesta se extendió rápidamente, paralizando la movilidad en el sur de la capital y recordando episodios previos de tensión en el campus.
“Si lo hacen es por algo. O sea, creería que no es la manera de ser, pero pues en este país desafortunadamente toca a las malas, por decirlo así”
Ciudadano consultado en el lugar
“Está tenaz. Llevo media hora acá y no he podido pasar. Hasta acá como a tres cuadras, imagínese, si no hay cruce acá en el semáforo”
Conductor afectado por los bloqueos
Frente a las acusaciones, la Universidad Distrital emitió un comunicado asegurando que “la Oficina de Bienestar Universitario ha brindado acompañamiento integral y oportuno a la estudiante afectada, garantizando en todo momento la protección de sus derechos”. Este episodio subraya la creciente preocupación por casos de violencia de género en entornos educativos y las repercusiones en la vida cotidiana de los bogotanos.











