Una nueva jornada de confrontación política se encendió en Colombia a raíz de los resultados de las pruebas Pisa 2025, cuyos puntajes ubicaron al país por debajo del promedio de la Ocde en las tres áreas evaluadas. El debate, que tuvo lugar el martes 8 de septiembre y se libró con intensidad en redes sociales y en los pasillos del Congreso, enfrentó al representante Daniel Briceño, del Centro Democrático, con sectores afines al Gobierno de Gustavo Petro, además de poner sobre la mesa una propuesta radical: la privatización de la educación pública como remedio para la crisis.
Los números son el telón de fondo de la discusión. Colombia obtuvo 414 puntos en ciencias, 399 en lectura y 381 en matemáticas, lo que representa una brecha de 82 puntos frente al promedio de la Ocde en esta última materia. Si se comparan con los resultados de 2022, cuando el país alcanzó 383 en matemáticas, 409 en lectura y 411 en ciencias, la tendencia es mixta: hubo una ligera mejora en matemáticas, pero un retroceso en las otras dos áreas. En 2022, el promedio de la Ocde fue de 472 en matemáticas, 476 en lectura y 485 en ciencias, y un dato revelador señalaba que el 71% de los estudiantes colombianos no alcanzó el nivel 2 en matemáticas, el umbral mínimo de competencia. La distancia entre colegios también es abismal: en matemáticas, los planteles privados registraron 430 puntos, frente a 381 de los oficiales urbanos y 362 de los rurales; en lectura, 450, 407 y 381, respectivamente, y en ciencias, 462, 413 y 387.
Choque de interpretaciones sobre la crisis educativa
El detonante del cruce fue el análisis que el representante Briceño, el legislador más votado de la actual legislatura, publicó en sus redes. En su lectura, los resultados demuestran un fracaso del modelo actual y del magisterio, y por eso propuso una batería de cambios: «Colombia necesita evaluación docente por resultados, más colegios en concesión, voucher educativo y en general una modificación al modelo tradicional de educación». En un tono aún más contundente, sentenció: «Fecode y el modelo actual fracasaron».
La respuesta no se hizo esperar. La representante María Fernanda Carrascal, cercana al petrismo, le salió al paso con una defensa de la educación pública. «Tenemos enormes desafíos educativos. Pero enfrentarlos exige fortalecer la educación pública, no destruirla ni convertir a sus maestros en chivos expiatorios», afirmó, y añadió un dato técnico: la Ocde no registró caídas estadísticamente significativas entre 2022 y 2025, lo que matiza la idea de un desplome.
«No, Daniel. Es justo lo contrario, y la gráfica que usted mismo publicó lo demuestra: dice ‘Oecd average’, no datos de Colombia».
Jennifer Pedraza, senadora
La senadora Jennifer Pedraza fue más allá y calificó la interpretación del representante como una «lectura amañada y maliciosa de los datos». Por su parte, la excandidata presidencial Paloma Valencia, del Centro Democrático, coincidió con Briceño en el diagnóstico de crisis, aunque matizó las causas. «Se requiere una profunda transformación del sistema que hoy se limita a mantener muchos colombianos sin oportunidades», escribió, y subrayó que «la brecha no es de ‘puntos’: es de años de aprendizaje». Valencia también señaló que los colegios privados superan a los oficiales, pero vinculó esas diferencias a las condiciones socioeconómicas de los estudiantes y no solo a la gestión escolar.
La defensa del magisterio y el llamado a la inversión
Fecode, el poderoso gremio de docentes, rechazó de plano las acusaciones. En un comunicado, la federación insistió en que el debate debería centrarse en «más apoyo al magisterio, más inversión, más dotación, más garantías de cobertura, acceso y permanencia para niños, niñas y jóvenes», y señaló problemas estructurales como la falta de nombramientos docentes, la deficiente alimentación escolar y las fallas en el transporte para los estudiantes.
«El debate debería ser más apoyo al magisterio, más inversión, más dotación, más garantías de cobertura, acceso y permanencia para niños, niñas y jóvenes».
Federación Colombiana de Educadores (Fecode)
En medio de la polémica, la concejala de Bogotá Heidy Sánchez aportó una mirada más amplia: «Las pruebas Pisa muestran una crisis educativa compleja en Colombia y en el mundo». Mientras tanto, el senador Enrique Cabrales, también del Centro Democrático, aprovechó la coyuntura para advertir sobre otro frente: «Los niños no tienen que estar en las redes. Tienen que estar en las aulas, aprendiendo y construyendo su futuro». Cabrales impulsa un proyecto de ley para proteger a los menores de los efectos negativos de las redes sociales, un tema que, según él, está conectado con el bajo rendimiento escolar.
La discusión, que mezcla datos técnicos con posiciones ideológicas, deja en evidencia la profunda polarización que existe en el país. Mientras unos ven en los resultados de Pisa la prueba de que el sistema está colapsado y exigen reformas de mercado, otros insisten en que la salida es más inversión pública y respeto al magisterio. Lo cierto es que, por ahora, la educación colombiana sigue navegando en aguas turbulentas, con millones de estudiantes esperando respuestas que no llegan.










