Una advertencia de la dermatóloga clínica Lina González Cardona ha puesto en alerta a los habitantes de la región andina colombiana: quienes viven en ciudades como Bogotá, Boyacá, Nariño y el Eje Cafetero tienen un riesgo mayor de desarrollar cáncer de piel que quienes residen en zonas costeras. La especialista, quien difundió su mensaje a través de un video en su cuenta de Instagram (@linagonzalezmd) el pasado 19 de julio, explicó que la alta radiación ultravioleta en estas zonas, potenciada por la altitud y la latitud ecuatorial, representa un peligro silencioso pero constante para la salud cutánea.
Según datos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), el índice ultravioleta en las ciudades andinas oscila entre 12 y 14, los más altos registrados en el país. La doctora González Cardona señaló que, en lugares como Bogotá, que se encuentra a más de 2.600 metros sobre el nivel del mar, la radiación UV aumenta entre un 10% y un 12% por cada 1.000 metros de ascenso. «Entre más alto estás, hay menos capas de atmósfera filtrando los rayos ultravioleta», afirmó la dermatóloga, desmontando la creencia popular de que el riesgo solar solo existe en entornos playeros.
La especialista detalló que la ubicación geográfica de Colombia, justo sobre la línea del ecuador, genera una radiación solar directa y constante durante todo el año, sin importar la estación. «Como Colombia está en el Ecuador, el sol nos pega directo casi todo el año y estar sobre las cordilleras nos afecta un poco más», explicó. En su intervención, mostró un mapa oficial del Ideam donde se observa cómo las zonas rosadas y violáceas, que corresponden a la cordillera andina, presentan los índices UV más elevados del territorio nacional. La combinación de altitud y latitud, según la doctora, hace que la exposición acumulativa diaria en la vida cotidiana de estas ciudades pueda ser incluso mayor que la de un día en la playa.
«¿Sabías que en Bogotá tienes un mayor riesgo de contraer cáncer de piel que en la playa?»
Lina González Cardona, dermatóloga clínica
Frente a este panorama, la dermatóloga enfatizó que el riesgo no depende de la temperatura ambiente ni de la presencia de costas, y advirtió que los habitantes de estas regiones necesitan una protección solar más rigurosa que quienes visitan destinos playeros. Las recomendaciones incluyen el uso diario de bloqueador solar de amplio espectro, reaplicación constante del producto, prendas protectoras, sombreros de ala ancha y gafas con filtro UV, además de evitar la exposición al sol durante las horas de mayor radiación. «Si vives en alguna de estas ciudades, necesitas más protección solar que si vas a la playa», concluyó la especialista, haciendo un llamado a integrar estos hábitos como parte de la rutina diaria en la región andina.












