El senador electo Rafael Nieto Loaiza afirmó que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, no podrá cumplir dos de sus promesas de campaña más emblemáticas: retirar a Colombia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y desmontar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). En una entrevista concedida al diario El Colombiano, a pocos días de la instalación del nuevo Congreso de la República en junio de 2024, el integrante del Centro Democrático advirtió que la primera gran dificultad del nuevo mandatario será la construcción de una mayoría legislativa en un escenario de fuerte fragmentación política.
Durante la campaña presidencial, De la Espriella prometió sacar al país de la ONU y de la OEA, eliminar la JEP y gobernar sin los políticos tradicionales, a quienes denominó “los de siempre”. Sin embargo, Nieto señaló que esas tres banderas son inviables. La JEP, explicó, tiene respaldo constitucional, por lo que no puede ser desmontada por decreto. Además, la composición del Congreso, sumada a la estrecha victoria del presidente electo en segunda vuelta (con menos del 1% de diferencia sobre su oponente), obligará a buscar alianzas con los partidos que en campaña fueron criticados. Para lograr una mayoría en el Senado se requieren 53 votos, mientras que la oposición, conformada por el Pacto Histórico con 25 senadores, la Alianza Verde con 10 y la circunscripción indígena, suma alrededor de 38 curules.
“Hay tres. Primero, no van a poder retirar a Colombia de Naciones Unidas ni de la OEA. Segundo, no van a poder acabar con la JEP, porque tiene respaldo constitucional. Y tercero, contrario a lo que dijeron en campaña, les va a tocar gobernar con ‘los de siempre’, algo que ya se empieza a ver”, afirmó Rafael Nieto Loaiza, senador electo.
El senador electo también se refirió a los choques que se dieron en la recta final de la campaña, especialmente con la senadora Paloma Valencia, a quien criticó por considerar que incurrió en guerra sucia contra De la Espriella. “Yo critiqué fuertemente esos ataques porque me parecieron parte de un ejercicio de guerra sucia que no es aceptable y que uno no debe aplaudir sino reprochar. Dicho eso, De la Espriella ganó con una votación sustantiva y ahora hay que apoyarlo en el ejercicio que he denominado la reconstrucción del país”, sostuvo.
Los tres grandes retos del nuevo gobierno
Nieto enumeró los desafíos que, a su juicio, enfrentará la administración de De la Espriella. En primer lugar, deberá generar confianza en las calificadoras de riesgo y en los inversores internacionales para estabilizar la economía. En segundo lugar, tendrá que emprender una lucha frontal contra la corrupción, un flagelo que afecta la credibilidad del Estado. Y en tercer lugar, deberá recuperar la seguridad en regiones donde grupos violentos han incrementado su accionar. No obstante, descartó una escalada de violencia por parte de la izquierda radical, como la denominada Primera Línea, aunque pidió que se garantice el derecho a la protesta pacífica.
El Centro Democrático, partido al que pertenece Nieto, se declarará como partido de gobierno, pero algunos de sus congresistas mantendrán posiciones críticas de manera independiente. El senador electo además defendió la función del Congreso como representante de los ciudadanos y las regiones, rechazando la idea de eliminar la intermediación parlamentaria, y señaló que la construcción de mayorías requerirá acuerdos con partidos tradicionales como Cambio Radical, el Partido Liberal, el Conservador, La U y el Movimiento Mira. La fragmentación legislativa y la crisis fiscal serán, según Nieto, los primeros escollos que el presidente electo deberá sortear.












