El presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), Alejandro Ramelli, declaró este martes que la entidad se encuentra plenamente dispuesta a iniciar el proceso de empalme con el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella, aunque hasta el momento no ha recibido comunicación oficial del equipo de transición que coordina el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo. En un llamado directo a la nueva administración, que asumirá el poder el próximo 7 de agosto, Ramelli instó a preservar la institucionalidad del Acuerdo de Paz de 2016 y todo el andamiaje de justicia transicional que de este se deriva, en medio de la incertidumbre generada por las críticas que el presidente electo expresó durante su campaña contra el tribunal de paz.
La declaración se produce en un contexto de tensión política, ya que durante la contienda electoral De la Espriella calificó a la JEP como “un directorio jurídico disfrazado de tribunal” y planteó la posibilidad de reformarla o incluso eliminarla, argumentando que fue creada en contravía del resultado del plebiscito de 2016. Sin embargo, en las últimas semanas el mandatario electo ha moderado su discurso y ha comenzado a hablar de una transición ordenada, mientras que expertos y magistrados advierten que el jefe de Estado no puede eliminar unilateralmente la JEP, dado que esta cuenta con un blindaje constitucional sólido, ratificado por la Corte Constitucional e incorporado al bloque de constitucionalidad mediante el Acto Legislativo 01 de 2017, con un mandato que se extiende hasta 2038.
Llamado a la institucionalidad y la cooperación internacional
Ramelli fue enfático al señalar que el debate sobre el futuro de la justicia transicional no debe centrarse únicamente en la JEP, sino en todo el sistema que ha permitido la ejecución del acuerdo de paz durante diez años. “Hay que preservar la institucionalidad del acuerdo de paz y todo lo que tiene que ver con la justicia transicional. Acá no es un tema únicamente de la jurisdicción, es un tema de todo ese andamiaje que ha permitido que el acuerdo de paz se venga ejecutando en estos diez años”, afirmó el magistrado, quien además recordó que la comunidad internacional mantiene los ojos puestos sobre Colombia. En 2021, la Corte Penal Internacional (CPI) cerró de manera condicionada el examen preliminar sobre el país, precisamente sustentado en la continuidad y efectividad de la JEP, lo que implica que un eventual incumplimiento de los compromisos de paz podría reabrir la investigación sobre crímenes de guerra en Colombia.
“Nosotros estamos prestos a hacer el empalme con el equipo que designe el señor presidente electo. Por el momento no hemos recibido ninguna comunicación, pero aprovechamos este escenario para decir que estamos listos para reunirnos y sostener un diálogo técnico sobre los avances, los retos y los desafíos que tiene la jurisdicción”.
Alejandro Ramelli, presidente de la JEP
Pese a las críticas, la JEP defiende sus resultados y rechaza las acusaciones de falta de decisiones concretas. Ramelli concluyó con una frase que resume la postura del tribunal: “No buscamos unanimidad ni buscamos comité de aplausos, buscamos justicia”. La transición, que será coordinada por el vicepresidente electo José Manuel Restrepo, se perfila como el escenario clave para definir el futuro de la justicia transicional en Colombia, mientras la JEP espera que el diálogo técnico permita aclarar las dudas del nuevo gobierno y garantizar la estabilidad de un sistema que ha sido pilar del posconflicto.












