Reclusas operan modelaje webcam con celulares prohibidos en El Buen Pastor, Bogotá

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Un impactante reportaje de Testigo Directo ha destapado un presunto negocio de modelaje webcam operado por reclusas en la cárcel El Buen Pastor de Bogotá, donde se utilizan celulares e internet prohibidos con la coordinación de figuras de poder interno conocidas como «plumas» o jefes de patio. Esta actividad ilícita, que genera ingresos significativos para las líderes de los pabellones, involucra a reclusas que se organizan en turnos para acceder a dispositivos conectados a la red, facilitados por la complicidad de algunos funcionarios penitenciarios. El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) no ha emitido pronunciamiento oficial hasta la fecha de publicación del reportaje, mientras que Germán Ricaurte, exdirector de prisiones de alta peligrosidad en Colombia, aparece mencionado en el contexto de las fallas sistémicas.

La operación se sustenta en un control económico férreo ejercido por las plumas, quienes manejan tarifas fijas para bienes y servicios básicos dentro de la prisión. Por ejemplo, el acceso a una cama puede costar hasta dos millones de pesos, mientras que una comida especial llega a cinco millones, y los ingresos mensuales de una jefe de patio superan los 40 millones de pesos gracias a estos negocios. Las reclusas participan motivadas por la falta de apoyo externo, los altos costos de productos básicos y la necesidad de cubrir encomiendas, utilizando el modelaje webcam como fuente principal de ingresos en distintos pabellones de El Buen Pastor.

El dominio de las plumas y sus redes internas

Estas líderes carcelarias ejercen un dominio absoluto mediante redes internas, su ascendencia criminal y una notable influencia sobre los funcionarios, cobrando pagos por kits de higiene, visitas íntimas, modificaciones en listados de visitas y acceso a sanidad. El acceso a internet, estrictamente prohibido, es empleado por las plumas incluso para negociar directamente con guardias, consolidando su poder. Quienes no pagan enfrentan sanciones drásticas como aislamiento en celdas de castigo o retención prolongada, perpetuando un sistema paralelo dentro de las murallas.

Fallas en el control penitenciario nacional

Esta práctica no es aislada, sino extendida en diversos pabellones de El Buen Pastor y refleja dinámicas similares en el sistema penitenciario nacional, exponiendo graves fallas en el control y vigilancia por parte del Inpec. El reportaje reciente pone en evidencia cómo la ausencia de medidas efectivas permite que estos negocios prosperen, cuestionando la capacidad de las autoridades para erradicar el uso de tecnología prohibida y la corrupción interna, lo que demanda una respuesta urgente para restaurar el orden en las prisiones colombianas.

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