En un hecho que estremeció al sistema penitenciario colombiano, un interno de la cárcel La Modelo de Bogotá asesinó a su pareja sentimental durante una visita conyugal el pasado 22 de agosto de 2026. William Rafael Martínez Alvarino, quien ya cumplía una condena de 21 años y 4 meses por intento de feminicidio, aceptó ante un juez el cargo de feminicidio agravado por la muerte de su compañera, cuya identidad se ha mantenido en reserva por las autoridades.
De acuerdo con la investigación, el crimen se perpetró en el marco de la visita. Martínez Alvarino redujo a la víctima mediante fuerza física en la parte superior del cuerpo y un brazo, para luego someterla a maniobras de estrangulamiento y sofocación que le causaron la muerte. Este no era el primer episodio de violencia letal en su historial. El hombre se encontraba privado de la libertad en La Modelo desde 2018, luego de ser condenado por el intento de asesinato en 2015 de la madre de sus tres hijos, una mujer que logró sobrevivir a un ataque brutal en el que recibió más de veinte puñaladas en la cara, el cuello, los brazos y el abdomen.
«La agarró en la calle y, a pesar de que la víctima intentó refugiarse, fue alcanzada por Martínez Alvarino quien con un arma blanca le propinó más de 20 lesiones en la cara, el cuello, los brazos y el abdomen. Fue una relación marcada por la violencia física y psicológica», relató la fiscal encargada del proceso anterior en declaraciones recogidas por El Tiempo.
Fiscal encargada del proceso anterior
En el caso previo, la víctima contaba con una orden de alejamiento vigente y había sido trasladada a una casa de refugio como medida de protección, medidas que no lograron contener la violencia del agresor. Ahora, su nueva pareja, con quien mantenía una relación de cinco años, no corrió con la misma suerte.
Un patrón de control y dominación
La relación de Martínez Alvarino con la víctima actual estuvo marcada por un profundo control machista. La investigación de la Fiscalía General de la Nación detalla un exhaustivo sistema de vigilancia, intimidación y amenazas que se prolongó durante dos años. El interno exigía a su pareja compartir la pantalla del celular para revisar conversaciones y contactos, realizar videollamadas durante las noches y cuando salía de su vivienda para supervisar sus actividades. A esto se sumaban insultos, humillaciones permanentes y amenazas constantes de muerte si establecía otra relación sentimental.
«Le exigía compartir la pantalla de su celular para revisar conversaciones y contactos, así como realizar videollamadas durante las noches y cuando salía de su vivienda para supervisar sus actividades y establecer con quién se relacionaba», señaló el ente acusador en su investigación.
Fiscalía General de la Nación
Un elemento que añade una dimensión de alerta al caso es la cronología de los hechos. Tan solo cuatro días antes del feminicidio, el 18 de agosto de 2026, la defensa de Martínez Alvarino había solicitado su prisión domiciliaria, petición que fue denegada por la justicia. El hecho de que el crimen ocurriera durante una visita conyugal dentro de las instalaciones de La Modelo ha generado un fuerte cuestionamiento hacia el sistema carcelario. Allegados a la víctima han manifestado su intención de explorar acciones legales contra el Estado colombiano, argumentando la vulnerabilidad en la que se encontraba la visitante dentro del centro penitenciario, donde el interno aprovechó el régimen de visitas para materializar su amenaza.
Tras aceptar los cargos por feminicidio agravado, el juez del caso impuso una nueva medida de aseguramiento en establecimiento carcelario, que se suma a la condena que ya cumplía. Martínez Alvarino, oriundo de Talaigua Nuevo en el departamento de Bolívar, reconoció plenamente su autoría en el nuevo crimen. Cabe recordar que en el proceso por el intento de feminicidio de 2015, la defensa del ahora doble feminicida intentó hacer pasar el ataque como una «riña familiar», versión que fue rechazada de plano por el juez. Este antecedente refuerza la percepción de un patrón de violencia sistemática que, lamentablemente, encontró un nuevo y fatal desenlace dentro de los muros de una prisión.










