La representante a la Cámara Ingrid Johana Aguirre Juvinao denunció un hostigamiento sistemático, presiones para renunciar y humillaciones por parte de líderes de Fuerza Ciudadana, como el exgobernador de Magdalena y precandidato presidencial Carlos Caicedo y el líder del partido Rafael Martínez. Sin embargo, Infobae Colombia conoció los casos de dos ex trabajadores suyos, Geancarlo Santana y otro anónimo, quienes la acusan de abuso laboral, incluyendo trabajo sin contrato formal, asignación de tareas vía WhatsApp y despido tras reclamos por salarios no pagados. Aguirre renunció a Fuerza Ciudadana el 29 de octubre de 2025, tras años de militancia, y estos hechos se hicieron públicos en mayo de 2025, con eventos ocurridos en su Unidad de Trabajo Legislativo en el Congreso de Bogotá, así como en localidades como Kennedy, Bosa, Soacha y Magdalena.
En un comunicado publicado en redes sociales, Aguirre detalló las tensiones internas en Fuerza Ciudadana, surgidas tras señalamientos previos de exmilitantes contra Caicedo por acoso y abuso sexual. Ella atribuyó su salida a la invisibilización de su labor y exigió pruebas completas, como chats de WhatsApp y detalles de exámenes polígrafo. Rafael Martínez rechazó las acusaciones y compartió fragmentos de conversaciones que muestran dos pruebas de polígrafo realizadas por Aguirre, con indicios de engaño según los resultados. Ante esto, la congresista solicitó protección a la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo y la Unidad Nacional de Protección, e interpuso contradenuncias contra sus ex trabajadores, a quienes también denunció por sus reclamos.
Acusaciones cruzadas de abuso laboral
Geancarlo Santana, asignado por las directivas de Fuerza Ciudadana a la UTL de Aguirre, trabajó durante diez meses en tareas como toma de fotos, logística, gestión política y convocatorias, con un pago prometido de cinco millones de pesos pero recibiendo solo cuatro millones. Él relató que laboró sin contrato pese a que Aguirre le ordenó realizar exámenes médicos dentro del Congreso, y fue despedido tras reclamar sus derechos, interponiendo una tutela que la congresista respondió negando conocerlo. El otro ex trabajador, quien prestó servicios por ocho meses, fue despedido después de denunciar corrupción contra un congresista, en medio de demandas laborales y tutelas que han escalado el conflicto. Aguirre retó públicamente a Martínez a mostrar los chats completos y los detalles del polígrafo para despejar dudas.
“Me fui como consecuencia directa del hostigamiento sistemático y de la invisibilización de mi trabajo”
Ingrid Aguirre, representante a la Cámara
Las declaraciones han sido intensas en redes y medios. Aguirre enfatizó que hablar es un acto de dignidad y desafió a sus detractores con la frase “Digan la verdad. Porque yo sí la diré”. Por su parte, Santana acusó directamente: “Ustedes son unos mentirosos, y claro, ahí sí me sacan a volar”, mientras Martínez ironizó sobre una de las pruebas de polígrafo: “Quizá con la esperanza de despejar dudas… aunque el resultado no te favoreció”. Tras su renuncia sin explicaciones iniciales, Aguirre se unió al Partido Liberal, avivando las divisiones en Fuerza Ciudadana en un contexto de presiones políticas y legales que podrían prolongarse con más investigaciones.
“Hablar no es un acto de rabia, es un acto de dignidad”
Ingrid Aguirre, representante a la Cámara















