Representante del Pacto Histórico a Comisión de Ética por usar bermudas y chanclas en el Capitolio

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La Mesa Directiva de la Cámara de Representantes tomó una decisión histórica al remitir al representante Hernán Muriel Pérez, del Pacto Histórico, a la Comisión Legal de Ética y Estatuto del Congresista. La medida fue adoptada luego de que Muriel se presentara a una sesión plenaria en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional portando bermudas, chanclas y gafas de sol, una vestimenta que la corporación consideró contraria al decoro y respeto institucional. Junto a Muriel, también fue enviada a la misma comisión la representante Luz Verónica Estrada, del mismo sector político, aunque por un hecho distinto: un altercado físico con el representante Daniel Briceño, del Centro Democrático, durante el debate de un proyecto de ley sobre eliminación de áreas de protección para producción de alimentos.

La protesta que desencadenó la remisión de Muriel ocurrió el 15 de septiembre de 2026, en el marco de la moción de censura contra el ministro de Vivienda. Ese día, Muriel y otros congresistas ingresaron al recinto legislativo no solo con ropa de playa, sino también portando flotadores y balones inflables. La acción buscaba criticar las constantes ausencias del ministro a los debates de control político, ironizando con que este asumía sus funciones como si estuviera de vacaciones. El detonante de la molestia fue el viaje del ministro a Santa Marta con su familia el fin de semana siguiente al terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el 10 de agosto, en lugar de atender la emergencia. Aunque el funcionario negó haber abandonado sus responsabilidades y aseguró haber recorrido las zonas afectadas, la circulación de fotografías suyas y de su esposa en traje de baño en la ciudad costera avivó la controversia.

Doble remisión para sentar precedente

La Mesa Directiva decidió enviar ambos expedientes en un paquete conjunto, con el objetivo de sentar un precedente claro sobre la compostura y el respeto protocolario que deben observarse en el recinto legislativo. En el caso de la representante Estrada, el incidente ocurrió el 30 de septiembre de 2026, cuando una discusión con el representante Briceño derivó en que ella lo sujetara de la chaqueta. A pesar de que Estrada ofreció disculpas públicas por su conducta, las cuales fueron aceptadas explícitamente por Briceño, la Mesa Directiva consideró necesario remitir el caso a la Comisión de Ética. Legisladores de la oposición y sectores independientes ya habían rechazado la protesta de Muriel, señalando que este tipo de acciones desdibujan la solemnidad que debe caracterizar los debates legislativos.

La Comisión Legal de Ética, que ahora tendrá en sus manos ambos casos, cuenta con un abanico de sanciones que van desde amonestaciones privadas hasta suspensiones temporales del ejercicio parlamentario. La decisión de la Mesa Directiva, aunque sin fecha específica de remisión en el expediente formal, marca un giro en la interpretación de los límites de la protesta política dentro del Capitolio. Mientras tanto, el episodio ha reavivado el debate sobre hasta dónde puede llegar la expresión simbólica de los congresistas sin vulnerar las normas de decoro que rigen su comportamiento en el recinto.

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