En un conmovedor operativo de rescate, un niño de cinco años fue salvado el lunes 16 de marzo de 2026 en el barrio San Fernando de Cartagena, Bolívar, gracias a una denuncia anónima de una vecina que alertó a la Policía Metropolitana y al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). La agresora, una mujer de 37 años identificada como la abuela y madre de crianza de la progenitora del menor, había sometido al pequeño a graves vejaciones, incluyendo quemaduras con agua hirviendo e inmersiones en agua caliente, lo que resultó en quemaduras de segundo grado en su brazo y muñeca izquierda, una fractura en la mano, moretones generalizados, desnutrición y deshidratación. El niño, que no asistía a clases en el colegio Juan José Nieto desde hace varios días, fue trasladado de inmediato al Hospital Serena del Mar y al Hospital Infantil Napoleón Franco Pareja, donde permanece bajo observación médica hasta el 25 de marzo.
La denuncia anónima impulsó un rápido accionar de las autoridades, que verificaron la ausencia del menor en el colegio y procedieron a ingresar a la vivienda para rescatarlo. El niño relató a los investigadores episodios escalofriantes de maltrato repetido: le arrojaban comida caliente, le provocaron una quemadura en el rostro con una cuchara caliente, lo obligaban a sumergir las manos en agua hervida y lo forzaban a dormir en el suelo. La abuela cuidaba al pequeño mientras su madre, una mujer de 26 años, se encontraba en Medellín; sin embargo, pese a la desconfianza previa de la progenitora, la agresora recogió al niño de otra señora con quien había sido dejado inicialmente, engañando sobre su cuidado.
La voz de la madre y la exigencia de justicia
La madre del niño expresó su profundo dolor y arrepentimiento por la situación, revelando que la abuela la había criado a ella misma, pero siempre la consideró una persona violenta, por lo que nunca le confió a su hijo. La agresora fue capturada temporalmente por violencia intrafamiliar y puesta a disposición de la Fiscalía, aunque recuperó su libertad por no tratarse de un caso de flagrancia, lo que ha generado preocupación en la comunidad.
«Ella me crió a mí, pero yo no le tenía confianza para que se quedara con mi hijo cuando me fui para Medellín porque ella es una persona violenta. Yo le dejé mi hijo a otra señora y esa mujer lo fue a buscar y me hacía creer que lo estaba tratando bien y fue falso».
Madre del niño
Fundaciones y veedurías han alzado la voz ante este caso. La Fundación Cartagena Segura y la Veeduría de Seguridad Integral de Colombia han exigido mayor prevención y celeridad en la justicia para proteger a los menores vulnerables.
«Una mujer así no puede quedar libre, como si nada. Es un peligro para la sociedad así que quiero que la detengan pronto».
Madre del niño
Este rescate subraya la importancia de la vigilancia comunitaria y la intervención oportuna de las autoridades para combatir la violencia intrafamiliar, recordándonos que detrás de cada denuncia anónima puede haber una vida en peligro que salvar.












