Dos organizaciones de rescate mexicanas que comparten el nombre genérico de «Topos» quedaron en el centro de una controversia tras el terremoto de 7,4 grados que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto, al evidenciarse diferencias operativas y de profesionalización que, según sus líderes, las hacen radicalmente distintas. Mientras una de ellas, Topos Azteca, viajó hasta Cali para apoyar en las labores de búsqueda de víctimas, la otra, la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco, limitó su participación a la recolección de ayuda humanitaria desde México, generando confusión mediática por el uso común de la palabra «Topos» para referirse a dos entidades con métodos y filosofías opuestas.
La confusión se desató cuando diversos medios dieron cuenta de la presencia en Colombia de «Los Topos de México», sin especificar a cuál de las dos agrupaciones se referían. Héctor Rafael Méndez Rosales, conocido como «El Chino» o «Topo Mayor» y líder de Topos Azteca, arribó a Cali el 11 de agosto para coordinar directamente con las autoridades locales y operar de forma independiente. En contraste, Iván Barrientos Salas, responsable de comunicación y logística de la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco, explicó que su organización solo despliega equipos cuando existe una coordinación oficial entre gobiernos y una autorización expresa del país afectado, situación que, según sostienen, no ocurrió en esta ocasión con Colombia.
Un mismo origen, caminos divergentes
Ambas organizaciones surgieron del mismo impulso solidario: grupos civiles y voluntarios que se formaron tras el devastador terremoto de 8,1 grados que golpeó la Ciudad de México en 1985. Sin embargo, sus trayectorias se separaron drásticamente en las décadas siguientes. Topos Tlatelolco se constituyó como asociación civil en 1986 y, en un movimiento clave, registró la marca «Topos» en 2006, un paso que Barrientos atribuyó a la aparición de otros grupos que empezaban a utilizar el nombre sin el respaldo de una estructura formal. Esta agrupación ha intervenido en catástrofes en Turquía, Nepal, Haití, Indonesia y Venezuela, consolidando un método que prioriza la certificación internacional a través del Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate (INSARAG), un organismo coordinado por la ONU que exige a los equipos una autosuficiencia total durante al menos diez días, incluyendo alimento, agua, herramientas y transporte propios.
Topos Azteca, por su parte, opera sin el permiso del gobierno mexicano para atender emergencias en el exterior, una diferencia que quedó en evidencia en Colombia. La discrepancia más visible, según los líderes de ambas organizaciones, se refleja incluso en la indumentaria: mientras los integrantes de Topos Azteca visten uniformes color naranja, los de Topos Tlatelolco usan rojo con pantalón azul marino. Pero el fondo del asunto es más profundo y tiene que ver con la preparación y la ética de intervención en catástrofes.
«Somos dos grupos diferentes. Él no tiene registro ni certificado y lo hace de manera improvisada. Y se la pasa dando entrevistas y jamás lo hemos visto rescatar a nadie»
Iván Barrientos Salas, responsable de comunicación y logística de Brigada de Rescate Topos Tlatelolco AC
Barrientos fue aún más crítico al referirse a la metodología de Topos Azteca, señalando que la autosuficiencia es un pilar fundamental en los estándares internacionales de rescate. «Tú no vas a un país en desastre a pedir camionetas, no vas a pedir herramientas, no vas a pedir sándwiches. Es una población afectada. ¿Cómo vas a ir tú a pedirle a una población afectada que te ayude a ti?», cuestionó el responsable de logística, haciendo alusión a la necesidad de que los equipos de rescate lleguen con todos los recursos necesarios para no convertirse en una carga para las comunidades que ya están sufriendo una emergencia.
Mientras la polémica crece en los medios, la realidad sobre el terreno en Colombia sigue su curso. Las brigadas de Búsqueda y Rescate Urbano (USAR), que son el estándar internacional, están compuestas por equipos multidisciplinarios que incluyen rescatistas, médicos, ingenieros estructurales, paramédicos, técnicos en materiales peligrosos y binomios caninos. Topos Tlatelolco insiste en que Colombia no autorizó el ingreso de equipos de rescate externos, un argumento que contrasta con la presencia de Topos Azteca en Cali, donde sus integrantes aseguran estar coordinando con las autoridades locales para ayudar a las víctimas del sismo.










