En la VIII Cumbre del Petróleo, Gas y Energía celebrada en Cartagena, líderes del sector energético como Frank Pearl, presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), Flover Rodríguez Portillo, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Geólogos y Geofísicos del Petróleo (Acggp), y Álvaro Martínez de Bourio, managing director y partner de BCG, advirtieron sobre un déficit creciente de gas natural, reservas bajas de hidrocarburos y los errores del Gobierno Petro en la transición energética, particularmente al no firmar nuevos contratos de exploración y priorizar el reemplazo prematuro del petróleo y gas sin alternativas viables.
Durante charlas y diálogos, los expertos destacaron el trilema energético que enfrenta Colombia: equilibrar seguridad, asequibilidad y sostenibilidad. Las reservas actuales apenas alcanzan siete años para el petróleo y cerca de seis para el gas, cifras alarmantemente bajas agravadas por la caída en la actividad sectorial. Este año, el país importará el 17 por ciento de su demanda nacional de gas, cifra que ascenderá al 25 por ciento el próximo año, incrementando la dependencia externa. A pesar de estos desafíos, el sector hidrocarburos genera el 16 por ciento de la inversión extranjera directa, aporta ocho billones de pesos en regalías y más del 20 por ciento de los ingresos de la Nación.
Expertos cuestionan la política de no exploración y llaman a un equilibrio en la transición
Frank Pearl enfatizó la urgencia de la situación al afirmar que “tenemos siete años de reserva de petróleo y cerca de seis años de reserva de gas, es una cifra muy baja. La actividad en el sector ha caído en los últimos años. Este año importamos cerca del 17 por ciento de la demanda nacional de gas y el año entrante vamos a importar 25 por ciento”. Por su parte, Flover Rodríguez Portillo subrayó que “la exploración no es solo un tema técnico. Es un tema de país, de planificación y de seguridad energética”, defendiendo que esta actividad puede ser compatible con la protección ambiental bajo marcos regulatorios estrictos y participación comunitaria.
“Si nos concentramos únicamente en la sostenibilidad ambiental, por ejemplo, apostando solo por energías limpias, podríamos poner en riesgo la seguridad energética y la asequibilidad”
Álvaro Martínez de Bourio, managing director y partner de BCG
Álvaro Martínez de Bourio profundizó en el trilema al recordar que la matriz energética colombiana depende en gran medida de la hidroelectricidad, variable por factores climáticos, y requiere un respaldo tradicional como el gas natural, ya que “siempre se ha necesitado un energético de respaldo, tradicionalmente el gas”. Advertó sobre opciones como el hidrógeno verde, producido al 100 por ciento con energías renovables, que “aún no muestra señales de ser económicamente competitivo en el corto plazo”, y lo posicionó como parte de un portafolio tecnológico diverso, no como solución única. Además, destacó el potencial transformacional de la digitalización y la inteligencia artificial para mejorar la eficiencia, aunque lamentó que “muchas compañías invierten sin obtener resultados” debido a la falta de seguridad jurídica, claridad institucional y coordinación en generación, transmisión y políticas públicas para atraer inversiones.
Estos análisis llegan en un contexto donde el Gobierno Petro insiste en no firmar nuevos contratos de exploración y explotación, lo que acelera el déficit de gas y la disminución de reservas, poniendo en jaque la seguridad energética del país. Los líderes del sector llaman a un enfoque equilibrado que no sacrifique la estabilidad económica ni la independencia energética en nombre de una transición apresurada.

















