Organizaciones de salud sexual y reproductiva en Colombia han encendido las alarmas por la grave afectación que sufre la prestación de servicios para las comunidades damnificadas por el terremoto del 10 de agosto de 2026. La destrucción de infraestructura, los bloqueos logísticos y el colapso del sistema de salud han dejado a miles de personas sin acceso a controles prenatales, anticonceptivos, tratamientos para VIH y otras infecciones de transmisión sexual, así como a la atención integral para víctimas de violencia sexual. Así lo advierten expertas como Jovana Ocampo, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana e investigadora en Chocó y Amazonía, y Lay Alba, subdirectora de Desarrollo Institucional de la Fundación Oriéntame.
El sismo, que afectó a 16 departamentos del país, dejó un saldo de 331 fallecidos, 4.497 heridos y 152 desaparecidos, según el reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) del 29 de agosto. En total, 452.782 personas resultaron damnificadas. Las zonas más críticas para la salud sexual y reproductiva se concentran en Dosquebradas (Risaralda), Buenaventura (Valle del Cauca) y el departamento del Chocó, especialmente el municipio de Istmina. En esta última localidad, incluso antes de la emergencia, el 72 % de las mujeres en edad reproductiva no usaba anticonceptivos por falta de oferta, una situación que el terremoto ha agravado.
Barreras que multiplican la vulnerabilidad
La falta de suministros, los daños en la infraestructura y el colapso de las comunicaciones han creado un escenario crítico. Lay Alba explicó que la sede de Oriéntame en Dosquebradas permanece cerrada porque la cuadra donde se ubica el consultorio está altamente afectada y hay edificios en riesgo de colapsar. “Aunque el consultorio sufrió daños menores internos, la zona tiene edificios en riesgo de colapsar”, señaló. A esto se suma la caída de torres de telefonía e internet y la saturación de las empresas de envío, lo que impide la llegada de insumos. “El impacto en el agua, en el saneamiento básico, ha sido muy alto. El sistema de salud está colapsado”, agregó Alba.
“En este caso, los controles en la salud reproductiva, que son los controles prenatales, y la atención a gestantes de alto riesgo, el acceso a anticonceptivos, los tratamientos para VIH y otras infecciones de transmisión sexual y la atención integral a víctimas de violencia sexual”
Jovana Ocampo, profesora de la Universidad de La Sabana
Jovana Ocampo detalló que los servicios interrumpidos incluyen justamente esos cuatro ejes esenciales. La experta subrayó que, según la experiencia internacional, en emergencias los servicios de salud sexual y reproductiva suelen frenarse cuando el sistema se enfoca únicamente en la emergencia inmediata. “Una respuesta humanitaria que pueda integrar la protección, la salud sexual y la salud mental y el apoyo psicosocial, puede ser muy beneficiosa para todas las comunidades”, afirmó.
Las organizaciones han activado mecanismos de respuesta como la telemedicina, jornadas comunitarias y la recolección de donaciones. Oriéntame habilitó su página web (www.orientame.com.co) para recibir aportes destinados a anticoncepción de emergencia, pruebas rápidas para ITS, insumos de salud menstrual y anticonceptivos de larga duración, estos últimos especialmente necesarios para trabajadoras sexuales que no están afiliadas al sistema de salud. En Dosquebradas, la coordinación se realiza con la colectiva La Útera y la Casa de la Mujer; en Chocó y Buenaventura han llegado solicitudes de elementos de salud menstrual y anticonceptivos.
“Se bloquea el trabajo que ellas están haciendo por atender ahorita una emergencia vital de restablecimiento de las necesidades básicas. Además, hay una afectación emocional, ambiental, física, y las personas están en función de restablecer ese orden”
Lay Alba, subdirectora de Desarrollo Institucional, Fundación Oriéntame
En los albergues, la pérdida de privacidad, la falta de baños y el acceso limitado al agua potable incrementan los riesgos para las mujeres y niñas. Lay Alba advirtió que el restablecimiento de los servicios de salud sexual y reproductiva tomará más de seis meses. “Creemos que el restablecimiento y la prestación de los servicios va a tomar más de seis meses en organizarse, porque las provisiones pueden llegar, pero la infraestructura no está lista tampoco”, explicó. El terremoto ha profundizado condiciones previas de vulnerabilidad como la pobreza, el abandono estatal y el desplazamiento forzado, agravando una crisis que ya era grave antes del sismo.










