El empresario Víctor Molina Afanador denunció haber sido retenido durante cinco horas en el parqueadero del centro comercial Hacienda Santa Bárbara, en el norte de Bogotá, el pasado 14 de febrero por la mañana. Ingresó al lugar a las 6:49 a.m. para realizarse exámenes médicos, pero un tiquete mojado accidentalmente al lavarse las manos impidió que el código QR fuera legible, lo que derivó en una multa de 50.000 pesos que pagó de inmediato, junto con la presentación de documentos y su cédula de ciudadanía. A pesar de ello, el personal de seguridad, la coordinadora de aseo conocida como «Dina» y una superior apodada «Doctora» se negaron a liberarlo, argumentando que el sistema no reconocía el pago.
El incidente, registrado en videos y fotos que Afanador compartió con este medio, escaló cuando intervino la Policía Nacional, aunque los agentes afirmaron no tener jurisdicción por tratarse de una propiedad privada. La «Doctora» incluso ordenó por altavoz que no se entregara información a la policía y amenazó con contactar a un alto funcionario policial, mientras los empleados abandonaban el lugar apresuradamente sin identificarse. Fue la abogada del empresario quien finalmente logró su liberación, tras lo que también se liberó a dos mujeres retenidas en circunstancias similares. Afanador perdió una cita médica programada con su hijo debido a esta situación.
Denuncia por retención ilegal en propiedad privada
Afanador grabó un video a las 9:30 a.m., tres horas y media después de su ingreso, para documentar lo ocurrido y calificar la acción como una retención injustificada. Exhortó a la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) y a la Policía Nacional a investigar la legalidad de estas prácticas en propiedades privadas de acceso público, cuestionando el trato recibido pese a cumplir con todos los requisitos.
«Este video lo hago para mostrar la injustificada acción cometida por los encargados del parqueadero. Ingresé a las 06:49 a. m. para realizarme unos exámenes médicos y actualmente son las 09:30 a. m., como pueden ver en mi reloj, pero aún no me han permitido salir. Argumentan que debo pagar cincuenta mil pesos porque el papel del parqueadero se dañó al mojarse cuando me lavé las manos; la tinta del código QR se borró y no pudo ser leído. Fui y pagué, pero llevo aquí dos horas sin que me permitan salir del parqueadero. Considero que esto es una retención».
Víctor Molina Afanador, empresario
Los funcionarios del parqueadero respondieron con frases como “si se va, no respondemos por su carro” y “Bueno, apúrense y váyanse”, mientras «Dina» se negó a hablar al ser grabada: ‘Ah no, si me graban, no hablo’. Afanador enfatizó la gravedad del caso al reflexionar sobre el impacto en ciudadanos comunes.
«Es increíble que yo tenía el papel, pagué, mostré mi cédula y aun así fui tratado como un delincuente. Si esto le pasa a alguien que conoce sus derechos, ¿qué le puede pasar a un ciudadano desprevenido en Hacienda Santa Bárbara?».
Víctor Molina Afanador, empresario
Este episodio pone en tela de juicio los protocolos de seguridad en centros comerciales bogotanos y resalta la necesidad de regulaciones claras para evitar abusos en espacios de acceso público, donde la retención de personas y vehículos podría rozar límites legales.











