El cantautor guatemalteco Ricardo Arjona puso fin el pasado domingo 2 de agosto a su gira «Lo que el Seco no dijo» en Bogotá, con un total de seis conciertos consecutivos en el Movistar Arena que reunieron a cerca de 90.000 personas. La última presentación, cuyas puertas se abrieron a las 5:00 de la tarde, inició puntualmente a las 9:10 de la noche y se extendió hasta las 11:30 de la noche, con un repertorio de más de 30 canciones que convirtió a Arjona en el artista con más presentaciones seguidas en la historia del recinto bogotano.
El espectáculo, concebido como un relato autobiográfico, tomó su nombre del apodo de infancia del artista guatemalteco de 62 años, conocido como «el Seco» por su delgadez. Lejos de ser un simple repaso cronológico de sus éxitos, la producción escénica se estructuró como una narración de las experiencias personales que justifican sus canciones. Sin teloneros ni actos de apertura, la propuesta incluyó cinco pantallas gigantes con mapping, una escenografía de cabaret y la participación activa del público mediante un código QR para solicitar canciones. La banda que acompañó a Arjona estuvo integrada por músicos de Argentina, España, Chile, México, Cuba y Estados Unidos, con una marcada presencia femenina.
Un concierto que empezó desde el principio
La velada comenzó sin que Arjona pronunciara palabra alguna: una proyección animada de un barrio de estilo francés, con la canción «Iluso» de fondo, dio paso a una bailarina cubana y al tema nuevo «Gritas». Luego, el artista tomó la palabra para relatar el origen de su familia, recordando a un muchacho andaluz que se subió a un barco en Cádiz a principios del siglo pasado sin saber adónde iba, pero que terminó en las costas de Guatemala. «Vamos a tratar de empezar desde el principio, si les parece. Tiene que ver con un muchacho en Cádiz, principios del siglo pasado, se llamaba igual que yo, se subió a un barco, era andaluz, no sabía muy bien a dónde iba el barco pero terminó en costas de Guatemala, nadie sabe muy bien por qué», expresó Arjona desde el escenario.
A lo largo de la noche, el repertorio incluyó versiones con arreglos novedosos de temas emblemáticos. «Historia de taxi» fue interpretada con ritmos tropicales y contó con la participación especial de Mauro Castillo, excantante del Grupo Niche, quien interpretó «Rebelión». «Tarde» se transformó con un arreglo flamenco, mientras que «El problema» también recibió una nueva sonoridad. Una emotiva medley reunió «Dime qué no», «Cuando» y «Como duele», generando una gran respuesta del público. Durante «Todo termina», canción dedicada a sus hijos, se proyectó una secuencia que mostraba a Arjona desde joven hasta anciano, en un gesto intimista que conmovió a los asistentes.
El momento más espontáneo
Uno de los instantes más recordados de la noche ocurrió cuando Arjona vio a una joven grabando con su celular y, señalando la pantalla gigante, le dijo: «Ese en la pantalla es un impostor, yo estoy aquí». También invitó al escenario a una mujer del público llamada Angie, quien sostenía un cartel que decía «Soy una señora de las cuatro décadas», y en un gesto inesperado, ella le dio un beso al artista. Al despedirse, Arjona cerró con un emotivo mensaje: «Colombia, se les quiere. Yo me llamo Ricardo y soy de Guatemala». Con estos seis conciertos, el cantautor no solo cerró una gira que recorrió su historia personal, sino que dejó una huella imborrable en la capital colombiana, sellando un récord que lo consagra como uno de los artistas más queridos y longevos de la música latina.












