Roban dos toneladas de oro en asalto armado a mina El Silencio, Segovia, Antioquia

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En la madrugada del 15 de abril de 2026, un grupo de entre 30 y 40 hombres encapuchados, vestidos de negro y fuertemente armados, irrumpió en la mina El Silencio, ubicada en Segovia, Antioquia, operada por Aris Mining. El asalto, que inició alrededor de la 1:00 a.m., culminó con el robo de más de 2.100 kilogramos, equivalentes a dos toneladas, de material aurífero, tras retener al personal de seguridad durante unas tres horas y herir a uno de los vigilantes, quien fue trasladado a un centro asistencial.

Los atacantes comenzaron su incursión con disparos iniciales para dominar a los vigilantes, a quienes despojaron de sus armas y pertenencias. Dos de ellos se hicieron pasar por empleados de la mina, usando uniformes similares y ofreciendo dinero para facilitar el acceso. Una vez dentro, controlaron el sitio y huyeron por túneles ilegales, aprovechando la ausencia de cámaras de seguridad en el sector. La Fiscalía 110 seccional de Segovia lidera las investigaciones en medio de un contexto marcado por la presencia de bandas ilegales como el Clan del Golfo, el ELN y disidencias de las Farc, que disputan el control territorial en la zona.

Uno de los mayores robos mineros en el nordeste antioqueño

Este incidente se perfila como uno de los mayores robos mineros registrados en el nordeste de Antioquia, en una región azotada por una problemática crónica de inseguridad debido al control territorial de grupos armados ilegales y los frecuentes atracos a operaciones mineras. La falta de cámaras, el uso de túneles clandestinos y una ley del silencio impuesta por la intimidación complican enormemente las pesquisas, mientras Aris Mining no ha emitido hasta el momento un pronunciamiento público sobre el suceso.

«Todo el mundo sabe dónde están lavando el material, pero nadie quiere hablar del tema. Hacerlo sería ponerse una lápida en el cuello»

Fuente anónima

El episodio subraya la vulnerabilidad de las minas legales en Segovia ante la acción de estructuras criminales, que no solo perpetúan la violencia sino que también obstaculizan el desarrollo económico y la seguridad en la región, dejando en evidencia la urgencia de medidas integrales para combatir esta amenaza persistente.

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