Orlando Ostén Blanco, conocido en el bajo mundo como Rodrigo Flechas, habría asumido el rol de segundo cabecilla del Clan del Golfo tras la muerte de José Gonzalo Sánchez, alias Gonzalito, ocurrida el pasado 30 de enero de 2026 en un accidente fluvial en el Río Esmeraldas, cerca de Tierralta en el departamento de Córdoba. Esta sucesión interna en la estructura de la organización criminal, conocida también como Ejército de Liberación del Golfo o EGC, fue revelada por información de inteligencia difundida por Caracol Radio, y posiciona a Flechas como el hombre de confianza del máximo líder, Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias Chiquito Malo. Inicialmente considerado bajo el alias de ‘El Cura’, Flechas emerge como figura clave en la reestructuración del grupo tras la pérdida de uno de sus principales mandos.
A sus 52 años, Rodrigo Flechas lleva 13 años inmerso en las filas del Clan del Golfo, organización para la que se desmovilizó del Bloque Córdoba de las Autodefensas Unidas de Colombia en 2005, permaneciendo en la clandestinidad hasta 2019, cuando fue identificado como dirigente de la subestructura Juan de Dios Úsuga en el Urabá antioqueño. Desde entonces, ha escalado posiciones: en 2022 asumió responsabilidades en el narcotráfico, ese mismo año se emitió una orden de captura en su contra por concierto para delinquir según datos de H13N, y en 2023 fue promovido a tercer cabecilla. Como cabecilla del frente Urabá, maneja operaciones de narcotráfico y forma parte del Estado Mayor, con control territorial en regiones como Sucre, en los límites entre Córdoba, Bolívar y Antioquia, así como en el Bajo Cauca antioqueño.
Trayectoria marcada por violencia y minas antipersonal
La peligrosidad de Flechas se evidencia en acciones violentas atribuidas a su mando, como la instalación de campos minados en Tierralta entre 2019 y 2021, que dejaron un militar muerto y dos heridos, según fuentes militares. Además, participó en los ataques del llamado plan pistola en 2022, que cobraron la vida de dos militares y un policía, con dos uniformados más heridos. Estas operaciones subrayan su rol en la confrontación contra la fuerza pública y consolidan su ascenso dentro de la estructura criminal, ahora como segundo al mando bajo la dirección de Chiquito Malo.
Esta reestructuración del Clan del Golfo llega en un momento crítico para la organización, golpeada por la muerte de Gonzalito, y resalta la capacidad de sus líderes para reorganizarse pese a las presiones de las autoridades. Fuentes militares confirman la información de inteligencia que posiciona a Rodrigo Flechas en este nuevo cargo, lo que podría intensificar las operaciones en zonas neurálgicas del país como Córdoba y Antioquia, demandando mayor vigilancia por parte de las fuerzas del orden.















