El exsenador y exprecandidato presidencial Roy Barreras lanzó una dura crítica contra los planteamientos del presidente Abelardo de la Espriella, apenas horas después de que este asumiera el cargo el pasado 7 de agosto de 2026 en el Cantón Militar Pichincha de Cali. Barreras aseguró que la denominada «Era del Tigre», lema del nuevo mandatario, representa el inicio de una batalla contra quienes piensan distinto, en contraste con el discurso de unidad que De la Espriella pronunció al tomar posesión.
En su primer discurso como presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella defendió la legitimidad de su elección, ocurrida el 21 de junio de 2026, y llamó a la reconciliación nacional. «Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad», afirmó el mandatario, quien además envió un mensaje firme al pueblo colombiano: «Todo lo contrario, llego con el ánimo de convocar a todos mis compatriotas». De la Espriella insistió en que «poner en duda su legitimidad es desconocer la voluntad soberana del pueblo colombiano», en una clara referencia a las objeciones planteadas por el expresidente Gustavo Petro y miembros del Pacto Histórico.
La respuesta de Roy Barreras no se hizo esperar. El exsenador afirmó que la «Era del Tigre» es el inicio de una batalla contra todos los que piensan distinto y que esa confrontación afectaría a más de doce millones de personas. «Es una batalla contra la libertad de amar a quien te dé la gana, de hacer la familia que quieras, de creer o no creer en el dios que te imagines, de seguir avanzando en los derechos de la mujer, de las minorías y en todos los derechos civiles», declaró Barreras, quien advirtió que no es buena idea declararle la guerra cultural a medio país creyente pero también laico, diverso y multicultural. «Un presidente debe serlo de TODOS y no de su secta», sentenció el exprecandidato.
«Por eso la ‘era del tigre’ es el inicio de una batalla contra todos los que pensemos distinto»
Roy Barreras, exsenador y exprecandidato presidencial
El contexto de estas declaraciones se enmarca en la controversia que ha rodeado la legitimidad de la elección de De la Espriella, cuestionada por sectores de la izquierda colombiana. Sin embargo, el nuevo presidente eligió Cali como escenario de su primer discurso para marcar distancia con etapas recientes de la política nacional y prometió unidad, regeneración institucional y económica junto a su vicepresidente. Frente a ello, Barreras optó por un tono menos confrontativo en su cierre: «Ojalá así sea. Si a un gobierno le va bien, le va bien a Colombia. Compás de espera…», expresó, dejando abierta la posibilidad de una tregua mientras se observan los primeros pasos del mandatario.










