Ruidos estomacales persistentes: experto colombiano advierte sobre señales de alarma

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Los ruidos estomacales que persisten incluso después de comer, lejos de ser solo una señal de hambre, pueden esconder alteraciones en el funcionamiento intestinal como fermentación excesiva, acumulación de gases o desórdenes en la motilidad. Así lo advierten expertos en salud digestiva consultados por el especialista colombiano Oswaldo Restrepo, quien a su vez recoge los planteamientos del médico divulgador científico Heinz Wuth. Ambos coinciden en que aunque el peristaltismo intestinal genera sonidos naturales y casi imperceptibles, cuando estos se vuelven frecuentes y notorios a cualquier hora del día, es momento de prestar atención a lo que ocurre en el tracto digestivo.

Restrepo explica que el intestino no permanece quieto, sino que posee un sistema propio de movimiento similar a olas que empuja el contenido alimenticio. “Ese movimiento produce sonido. Es normal, pero debería ser suave, casi imperceptible. El problema aparece cuando ese movimiento se desordena, cuando las olas van en dirección equivocada, incluso retrocediendo, cuando son demasiado fuertes o cuando hay demasiado gas mezclado por dentro”, señala el especialista. En ese contexto, el intestino actúa como una cocina: cuando todo funciona bien, los alimentos se procesan limpiamente, pero si el ritmo se pierde por estrés, antibióticos, comida procesada o ultraprocesada, o por comer muy rápido, los alimentos quedan rezagados y comienzan a fermentar.

Los errores cotidianos que agravan los ruidos

Entre los hábitos más comunes que empeoran los gorgoteos estomacales, Restrepo identifica tres: tomar bebidas gaseosas para “asentar” el estómago, aumentar el consumo de fibra sin un diagnóstico previo y, sobre todo, comer con rapidez. “Las burbujas agregan más gas a un sistema que ya tiene mucho gas. El alivio momentáneo que siente es real, pero el problema de fondo queda peor”, advierte. Respecto a la fibra, señala que no toda funciona igual para todos: “Hay personas que agregan salvado de trigo o fibra en polvo y el abdomen sigue sonando igual, porque el problema no siempre es falta de fibra y a veces es exceso de fermentación”. El enemigo silencioso número uno, según el especialista, no es la comida en sí, sino la velocidad al ingerirla. “Cuando come rápido, traga aire. Ese aire va directo al intestino y el intestino con aire hace exactamente lo que ya conoce: ruido, presión y malestar”, enfatiza.

“Piense en el intestino como una cocina. Cuando todo funciona bien, los alimentos se procesan limpiamente y salen. Pero cuando el intestino pierde su ritmo, por ejemplo, por estrés, por estar tomando antibióticos, por comida procesada o ultraprocesada, por comer muy rápido, los alimentos no se procesan a tiempo, quedan rezagados y siguen la fermentación.”

Oswaldo Restrepo, especialista colombiano

Remedios alimenticios que calman el intestino

Frente a estos problemas, Restrepo propone soluciones sencillas basadas en la alimentación. Citando al médico Heinz Wuth, destaca el poder de la papaya madura: “Tiene una enzima llamada papaína, que hace exactamente lo que usted necesita: digiere las proteínas que quedaron sin procesar y que están fermentando en el intestino. Menos residuos sin procesar, menos fermentación, menos gases y menos ruido”. Otra alternativa son las infusiones de jengibre e hinojo. “El jengibre regula el movimiento intestinal y además es antiinflamatorio. El hinojo reduce la fermentación y el gas que se produce en el intestino. Los dos juntos calman ese intestino que no para de trabajar cuando debería estar descansando”, explica Restrepo.

“La papaya madura tiene una enzima llamada papaína, que hace exactamente lo que usted necesita: digiere las proteínas que quedaron sin procesar y que están fermentando en el intestino. Menos residuos sin procesar, menos fermentación, menos gases y menos ruido.”

Oswaldo Restrepo, citando a Heinz Wuth

Cuándo consultar al médico: señales de alarma

No obstante, Restrepo insiste en que no todos los ruidos estomacales son inofensivos. Existen señales que deben llevar a una consulta profesional inmediata. “Si los ruidos vienen acompañados de dolor abdominal real, no una molestia, dolor; si hay diarrea o estreñimiento alternados de manera crónica; si el abdomen está muy distendido o duro; o si hay sangre en la materia fecal, consulte. Esos no son síntomas de fermentación, son señales de que algo necesita diagnóstico”, advierte el especialista. En esos casos, modificar la dieta o tomar infusiones no será suficiente y se requiere una evaluación médica para descartar afecciones más serias.

“Si los ruidos vienen acompañados de dolor abdominal real, no una molestia, dolor; si hay diarrea o estreñimiento alternados de manera crónica; si el abdomen está muy distendido o duro; o si hay sangre en la materia fecal, consulte. Esos no son síntomas de fermentación, son señales de que algo necesita diagnóstico.”

Oswaldo Restrepo, especialista colombiano

En conclusión, los expertos recomiendan no normalizar los ruidos estomacales exagerados ni recurrir a soluciones rápidas como gaseosas, sino observar los hábitos alimenticios, masticar pausadamente e incorporar alimentos como la papaya o infusiones de jengibre e hinojo. La clave está en devolverle al intestino el ritmo que ha perdido y, ante cualquier signo de alarma, buscar atención médica oportuna.

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