Alfredo Saade, embajador de Colombia en Brasil y suspendido por la Procuraduría General de la Nación, reconoció este martes el triunfo de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia luego del escrutinio final de la segunda vuelta presidencial, y en un mensaje difundido a través de su cuenta oficial de X puso a disposición su renuncia al cargo a partir del 6 de agosto, al tiempo que lanzó una propuesta que sacudió el espectro político: convocar una Asamblea Nacional Constituyente y cerrar el actual Congreso de la República.
El pronunciamiento se produjo después de que la Registraduría Nacional ratificara el preconteo del 21 de junio de 2026, que otorgó a De la Espriella 12.959.542 votos frente a 12.708.712 sufragios de Iván Cepeda, una diferencia de 250.830 papeletas. La entidad electoral señaló que hubo “unos eficientes niveles de acierto” entre el escrutinio final y el preconteo, despejando cualquier duda sobre la legitimidad del resultado. Saade, quien se identifica como pastor, dijo actuar con “la serenidad que da el deber cumplido” y aseguró que su decisión de acatar la voluntad popular no obedece a cálculos políticos sino a una convicción democrática profunda.
“Colombianos, hoy me dirijo a ustedes con la serenidad que da el deber cumplido y con el respeto absoluto por la voluntad popular. Reconozco, sin rodeos y sin condiciones, el triunfo del dr Abelardo de la Espriella como presidente de COLOMBIA luego del escrutinio final. Las urnas han hablado con claridad, y yo soy demócrata. La democracia no es un discurso para los días de victoria, es una conducta para los días de derrota. Por eso no seré obstáculo para el progreso de Colombia”, afirmó el embajador saliente.
Alfredo Saade, embajador de Colombia en Brasil
En el mismo mensaje, Saade anunció que pone a disposición su renuncia al cargo diplomático “sin cálculos, sin trueques, sin dilaciones”, con el objetivo de que el nuevo gobierno pueda empezar a trabajar desde el primer día. “Que el nuevo gobierno pueda empezar a trabajar desde el primer día, con todas las herramientas en la mano”, señaló. La decisión se produce en medio de la suspensión que pesa sobre él por parte de la Procuraduría, que lo investiga por presunta participación en política, un antecedente que no mencionó en su declaración pública.
Propuesta de Asamblea Nacional Constituyente
El punto más polémico de su intervención fue la propuesta directa al presidente electo Abelardo de la Espriella y a todo el país: convocar una Asamblea Nacional Constituyente que, en sus palabras, cierre el Congreso actual, al que calificó como “símbolo de la división y del odio”, “de espalda al poder popular” y “enemigo del pueblo”. Saade planteó que en esa nueva Constituyente se habilite la reelección abierta, donde puedan participar todos los expresidentes vivos y el propio De la Espriella en su calidad de mandatario, para que “sea el pueblo quien decida, sin vetos y sin exclusiones”.
“Propongo que hagamos el partido de la gran final. Que todos los que hemos dirigido esta nación nos presentemos ante Colombia, expongamos nuestras ideas, y que gane el mejor. Y que los expresidentes que pierdan se comprometan, frente al país, a acompañar al ganador. No a sabotearlo, a acompañarlo. A cerrar de una vez por todas la brecha de división y de odio que nos ha sangrado por décadas”, declaró Saade.
Alfredo Saade
La propuesta, inusual por provenir de un funcionario en funciones, abre un debate sobre la viabilidad constitucional de cerrar el Congreso y convocar una constituyente en medio de la transición de gobierno. Saade, sin embargo, insistió en que su gesto no es de confrontación sino de unidad. “Abelardo, tiene mi mano extendida, tiene mi renuncia, y tiene mi respeto institucional. Lógicamente seré crítico respetuoso de lo que crea que no está bien”, afirmó, mientras se identificaba como pastor que siempre estará “del lado de la justicia social, de la viuda, del huérfano, del pobre, del menesteroso y lógicamente de los que hacen el bien”.
Un llamado a la unidad nacional
Las declaraciones de Saade se suman a un escenario político donde la transición hacia el gobierno de Abelardo de la Espriella avanza entre tensiones y expectativas. El embajador saliente, que enfrenta una investigación disciplinaria, decidió dar un paso al costado para no entorpecer el nuevo ciclo, pero aprovechó el momento para lanzar una idea que, según él, podría cerrar “la brecha de división y de odio que nos ha sangrado por décadas”. La iniciativa de una constituyente con reelección abierta, no obstante, requeriría un complejo proceso jurídico y político que, de entrada, divide opiniones en el Congreso y en la opinión pública.
Por ahora, el presidente electo Abelardo de la Espriella no se ha pronunciado oficialmente sobre la propuesta de Saade. Mientras tanto, la Registraduría Nacional ha dado por concluido el escrutinio final y el país se prepara para la transmisión de mando el próximo 7 de agosto, fecha en la que la renuncia del embajador se hará efectiva. Saade, en su mensaje final, dejó claro que su actitud no cambiará: “Como pastor que soy, siempre estaré del lado de la justicia social”. Una frase que, en medio del revuelo político, busca recordar que su legado, más que cargos, es la defensa de los más necesitados.












