En una sesión plenaria del Concejo Distrital de Barranquilla, el sacerdote neerlandés Cyrillus Swinne, de 81 años y residente en la ciudad durante casi cinco décadas desde 1977, alertó sobre el reclutamiento de jóvenes en barrios vulnerables por parte de las organizaciones criminales Los Costeños y Los Pepes, quienes ofrecen pagos que inician en 50.000 pesos por pegar panfletos, escalan a 200.000 pesos por disparar contra tiendas extorsionadas y llegan a millones por causar muertes. Swinne, designado como facilitador comunitario oficial por el Gobierno nacional mediante la Resolución 061 de 2026 emitida el 16 de marzo por la Oficina del Comisionado de Paz Otty Patiño, actuará como mediador entre estas bandas durante tres meses, en un esfuerzo por iniciar diálogos con la participación de autoridades locales y nacionales, incluyendo al delegado de la Consejería de Paz Camilo Pineda.
La intervención del sacerdote ante los concejales surgió en medio de la ausencia estatal en materia de seguridad y programas sociales, así como por la falta de oportunidades para los jóvenes en sectores populares, donde la economía criminal sigue permeando pese a que cabecillas como alias Digno y alias Castor permanecen en prisión. Swinne, quien desde 1977 ha liderado la transformación del barrio La Paz construyendo un hospital, un centro para ancianos, una biblioteca y un parque, ahora extiende su labor a mediaciones desde las cárceles, alineadas con la estrategia oficial de transformaciones territoriales, reducción de la violencia y sometimiento a la justicia liderado por la Fiscalía.
Detalles del reclutamiento y avances en diálogos
Los jóvenes reclutados realizan tareas delictivas incentivadas económicamente en un contexto donde las bandas mantienen sus actividades pese a la captura de líderes. Swinne reveló estas prácticas directamente de las bocas de los involucrados, destacando cómo los incentivos escalan según la gravedad de las acciones, lo que agrava la vulnerabilidad de los barrios. La designación del sacerdote como mediador oficial responde a una iniciativa que nació en una mesa de trabajo con el consejero de Paz, y busca que los cabecillas comprendan las condiciones jurídicas para avanzar en acuerdos concretos.
“Los muchachos me dicen que les pagan 50.000 pesos para pegar panfleto, ellos me dicen que le pagan 200.000 pesos si disparan contra una tienda que están extorsionando y me dicen son tantos millones por los muertos”
Cyrillus Swinne, sacerdote
“Apenas me enteré de la invitación del presidente. Tenemos que ver cuál va a ser mi función. Pero esto nació de una mesita que teníamos aquí con el consejero de la Paz”
Cyrillus Swinne, sacerdote
Camilo Pineda enfatizó el progreso en las conversaciones, señalando que los líderes criminales ya entienden las implicaciones legales, lo que abre la puerta a posibles pactos. Esta designación representa un paso clave en los esfuerzos por desmantelar la influencia de Los Costeños y Los Pepes en Barranquilla, combinando la experiencia comunitaria de Swinne con el respaldo institucional para mitigar la violencia y ofrecer alternativas a la juventud en riesgo.
“Cabecillas de estas organizaciones ya entienden las condiciones jurídicas, lo que permitiría avanzar en acuerdos”
Camilo Pineda, delegado de la Consejería de Paz
Desde La Veintitrés Manizales, se sigue con atención este proceso que podría servir de modelo para otras regiones del país afectadas por el crimen organizado, subrayando la importancia de mediadores locales en la búsqueda de paz territorial.












