La Sociedad de Activos Especiales (SAE) ha ordenado el desalojo de la iglesia Vida Abundante, ubicada en el sector Altos de Limón de Barranquilla, debido a una deuda acumulada superior a los 2.227 millones de pesos en cánones de arrendamiento. Esta medida, que reaviva cuestionamientos sobre la gestión financiera de la Fundación Cristiana Latinoamericana de Colombia —encargada de operar el templo—, surge por el incumplimiento de contratos que vencieron en noviembre de 2025 y una deuda que se extiende desde 2020 hasta abril de 2026. El predio conocido como ‘Titos Bolos’, con más de 5.000 metros cuadrados y un parqueadero para más de 40 vehículos, fue ocupado irregularmente al ampliarse de dos a cuatro locales sin autorización contractual, lo que genera un desalojo impulsado por la Policía Militar y la Procuraduría ante la resistencia de los feligreses.
El inmueble, incautado hace más de cinco años al clan narcotraficante Nasser Arana y cedido en administración a la fundación, ha sido objeto de inversiones superiores a los 2.500 millones de pesos en mantenimiento y vigilancia, mientras la deuda mensual ronda los 37 millones de pesos. La intervención de las autoridades se produce en medio de protestas de los fieles, quienes exigen mayor transparencia en el manejo de los diezmos y las propiedades en el exterior, particularmente la sede lujosa de Abundant Life Ministries USA Inc., ubicada en el condominio Cortland South Kendall de Miami.
Directivos y propiedades bajo escrutinio
Entre los directores de la entidad estadounidense figuran el pastor Jorge Freyle Lozano, presidente de la fundación en Colombia y representante junto a Fernando Rodríguez; su esposa Margarita de Freyle; y sus hijos Daniel Freyle Cepeda y Manases Elías Freyle Cepeda. Este último, conocido como modelo, actor y doctor en filosofía por la Universidad de los Andes, contrasta con los antecedentes familiares: Jorge Freyle en el comercio de zapatos, Margarita en la organización del congreso Déboras Colombia, y el restaurante de Daniel cerrado en 2025. Además, los líderes poseen una casa en el exclusivo condominio Reserva del Bosque de Barranquilla, lo que alimenta las dudas sobre la destinación de los recursos eclesiásticos. La fundación también opera otras sedes, como en Montelíbano, Córdoba.
“eso no tiene nada que ver con el problema que tenemos en Barranquilla”
Jorge Freyle Lozano, pastor y presidente de la fundación
El proceso de desalojo en marcha no solo genera resistencia entre los fieles, sino que profundiza la preocupación por la transparencia en la gestión de la iglesia, especialmente ante el contraste entre las deudas locales y las propiedades internacionales de sus líderes, dejando en el aire el futuro del templo y la confianza de su congregación.










