La Sociedad de Activos Especiales (SAE) recuperó el pasado 12 de marzo un predio valorado en más de 4.000 millones de pesos, ubicado en el sur de Cali por la vía a Cañasgordas hacia el corregimiento de Pance, que había pertenecido al narcotraficante extraditado Darío Echeverry Monsalve. Este inmueble, de 3.956 metros cuadrados, fue reasignado al Colectivo Justicia Racial, representado por Camila Mosquera, tras una sentencia de extinción de dominio emitida en 2018 por la Fiscalía, en el marco de allanamientos realizados en Bogotá, Cali y Medellín. El predio, ocupado irregularmente desde 2005 y ligado al narcotráfico, ahora se destinará a proyectos sociales de reparación comunitaria.
La intervención de la SAE evocó la recordada Operación Milenio, llevada a cabo el 13 de octubre de 1999 por la Policía, la Fiscalía y la DEA, en la que fue capturado Darío Echeverry Monsalve, quien se encargaba de la seguridad de cargamentos de droga enviados a México y Estados Unidos en barcos pesqueros. Esta megaoperación resultó en la captura de 35 personas, incluyendo a figuras como Oscar Eduardo Campuzano Zapata, Santiago Vélez Velásquez, Carlos David Barrera Garcés y Fabio Ochoa Vásquez, y la ocupación de 112 bienes inmuebles y 6 embarcaciones valorados en más de 90 mil millones de pesos, además de evidencias de tráfico de 30 toneladas de cocaína mensuales. Entre los bienes incautados figuran 31 fincas, 16 casas, 9 apartamentos, 29 oficinas, 6 lotes urbanos, 11 garajes, 4 depósitos y las mencionadas embarcaciones, distribuidos en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Valle del Cauca, Cauca, Antioquia, Nariño y Córdoba.
De las redes del narco a la memoria colectiva
Echeverry Monsalve, quien utilizaba prestanombres para lavar activos provenientes de sus actividades ilícitas, fue extraditado a Estados Unidos junto con otros tres implicados, mientras que Santiago Vélez Velásquez cumplió una pena temporal en Colombia. La recuperación de este predio por extinción de dominio subraya el esfuerzo por desmantelar las estructuras financieras del narcotráfico y transformar estos bienes en espacios de beneficio social. El Colectivo Justicia Racial planea convertirlo en un museo de la memoria dedicado a los impactos de las políticas antidrogas, promoviendo los derechos humanos y dando voz a las víctimas de la violencia asociada al tráfico de drogas.
Esta acción no solo representa un golpe simbólico contra el legado de las organizaciones criminales de finales del siglo pasado, sino que también fortalece iniciativas de reparación comunitaria en zonas afectadas por décadas de conflicto y narcotráfico, reafirmando el compromiso de las autoridades con la justicia transicional y el desarrollo social en el Valle del Cauca.











