La Sociedad de Activos Especiales (SAE) adjudicó este 24 de abril de 2026 una torrefactora industrial de café, incautada al narcotraficante Justo Pastor Perafán, líder del cartel de Bogotá conocido con los alias de “Don Pepe” y “El Panadero”, por un valor de 443 millones de pesos mediante subasta pública realizada en Colombia. Esta planta, que estuvo bajo administración de la SAE, contaba con maquinaria completa para la tostión, molienda, transporte y empaque del café, y su venta busca reincorporarla a la economía formal mientras genera recursos para financiar programas sociales y la administración de otros predios de la entidad.
Justo Pastor Perafán, un abogado que utilizó estructuras legales para lavar activos provenientes del tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Europa, fue arrestado en 1997 en San Cristóbal, Venezuela, extraditado a territorio estadounidense y condenado a 30 años de prisión por una corte federal en Long Island, Nueva York. Su nombre resurgió en la memoria colectiva por haber pagado de su bolsillo, en efectivo, la exorbitante cuenta de champaña valorada en 12.000 dólares durante la fiesta celebrada el 5 de septiembre de 1993 en el hotel Caesar Park de Buenos Aires, tras la histórica victoria 5-0 de Colombia sobre Argentina en las Eliminatorias Mundialistas.
De las economías ilegales al circuito productivo legal
La subasta representa un paso clave en la transformación de bienes vinculados al crimen organizado en activos generadores de valor social. Los fondos recaudados no solo impulsarán iniciativas de bienestar, sino que también apoyarán la gestión de otros inmuebles bajo custodia de la SAE, consolidando el esfuerzo estatal por desmantelar las redes de lavado de dinero asociadas a capos como Perafán.
«Con esta adjudicación, la torrefactora deja atrás su vínculo con economías ilegales y pasa a integrarse al circuito productivo, en un proceso que evidencia el tránsito de activos ilícitos hacia usos legales y generadores de valor».
SAE, comunicado oficial
«Un funcionario del hotel nos preguntó a los periodistas que estábamos en el primer piso quién iba a pagar la cuenta de champaña que corría a borbotones. Luego supimos que quien pagó en efectivo, de su bolsillo, fue Pastor Perafán».
Hernán Peláez, periodista
Este remate no solo cierra un capítulo del turbio legado de Perafán, sino que subraya el compromiso de las autoridades colombianas por convertir los frutos del delito en herramientas de progreso, asegurando que instalaciones como esta torrefactora aporten al desarrollo económico legítimo del país.












