El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció en su alocución de fin de año que el salario vital mínimo para 2026, incluyendo el auxilio de transporte, alcanzará los 2.000.000 pesos, lo que representa un aumento del 23,78 por ciento. Esta medida, que entrará en vigencia en enero de 2026, ha generado preocupación en el sector agropecuario, particularmente en la ganadería, donde Óscar Cubillos, jefe de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán, advirtió que impulsará alzas en los precios de la carne de res y la leche debido al mayor consumo derivado de los ingresos familiares elevados.
Según Cubillos, el incremento salarial generará una mayor demanda de proteínas animales, afectando directamente la cadena productiva desde la producción hasta el sacrificio y transporte. Actualmente, el precio de la carne de res se ubica entre 5.600 y 5.700 pesos por libra, con un alza acumulada del 9,2 por ciento entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, mientras que el índice de sacrificio de animales para 2025 ronda el 8 por ciento. Para la leche, que hoy oscila entre 3.000 y 3.200 pesos por litro, se proyecta un aumento aproximado del 4 por ciento, en un contexto de inflación anual del 5,30 por ciento al cierre de noviembre. El salario vital sin auxilio de transporte quedaría en 1.746.882 pesos, con un incremento nominal del 22,7 por ciento, pero real del 18,7 por ciento tras descontar la inflación.
Proyecciones de inflación y efectos en la cadena productiva
Cubillos explicó que este dinamismo en el consumo podría traducirse en una inflación específica para la carne de res del 13 al 14 por ciento, superando la general proyectada del 4 al 5 por ciento. «Entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025, el precio de la carne de res había subido 9,2 por ciento», señaló, agregando que «el incremento del consumo en la carne de res puede mantener un dinamismo importante, pero, efectivamente, el precio en la carne se lo va a llevar ese mayor consumo». Proporcionalmente, aplicando una regla de tres al aumento salarial del 23 por ciento, los precios de estos productos básicos se encarecerán de manera significativa, erosionando el poder adquisitivo real: «Ahorita se ve como un 25 por ciento más de salario, pero el IPC se va a ir comiendo mensualmente esa proporción».
«El salario vital con auxilio de transporte, año 2026, que será el mínimo en Colombia, pero vital, es de $2.000.000, con auxilio de transporte. Eso significa en porcentajes un promedio del 23,78%»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
El anuncio revive preocupaciones del sector alimentario, ya que este enfoque en el salario vital con énfasis familiar no se aplicaba desde hace 34 años. Entre 2021 y 2023 se registraron inflaciones altas en carne y leche, con una recuperación parcial en 2025. Además, tasas como las de degüello, fomento ganadero y el Fondo Nacional del Ganado están indexadas al salario mínimo, al igual que los costos de insumos como combustible, peajes y energía, lo que encarece toda la cadena y afecta el empleo rural, las exportaciones y la competitividad frente a la informalidad. Cubillos rechazó cualquier control de precios: «Entrar a hacer control de precios es lo peor, ya lo viví, vivimos en Venezuela y fíjese lo que pasó».
Las diferencias distributivas agravan el panorama, impactando más a los ingresos que no se ajustan proporcionalmente, y abren riesgos de mayor importación de pollo, huevo, porcinos y maíz, junto con una menor exportación de carne debido a los costos laborales elevados y una tasa de cambio alrededor de los 3.780 pesos. En Fedegán temen que esta política, aunque bien intencionada, desestabilice el equilibrio entre consumo interno y sostenibilidad productiva en Colombia.
«Proporcionalmente, con regla de tres, si este año nos fuimos con el 23%, como mínimo, vamos a tener ahí un 13% o 14% de inflación»
Óscar Cubillos, jefe de Planeación y Estudios Económicos de Fedegán

















