El gobierno del presidente Gustavo Petro ha fijado el salario mínimo para 2026 en 1.750.905 pesos, más un auxilio de transporte de 249.095 pesos, lo que suma un total de dos millones de pesos mensuales y beneficiará directamente a 2,4 millones de trabajadores, equivalentes al 10,3 por ciento de los ocupados en 2025 según datos del Dane liderado por Piedad Urdinola. Este ajuste representa un incremento del 23,7 por ciento, en medio de un debate nacional sobre productividad, inflación del 5,10 por ciento acumulada en 2025 hasta octubre y crecimiento económico. Sin embargo, un informe de la firma Michael Page revela que solo el 4 por ciento de las empresas colombianas contempla incrementos superiores al 10 por ciento para salarios que superan el mínimo, lo que evidencia una brecha entre la política pública y las intenciones del sector privado.
La decisión del gobierno nacional fue decretada tras una suspensión provisional por parte del Consejo de Estado, que cuestionó la falta de sustento en indicadores como productividad, inflación y crecimiento, obligando a emitir un nuevo acto administrativo. En contraste con el incremento del 9,54 por ciento aplicado en 2025, que redujo el porcentaje de ocupados con salario mínimo del 16,5 por ciento en 2024 al 10,3 por ciento este año, el nuevo valor busca contrarrestar la alta informalidad laboral que supera el 55 por ciento y afecta a 48,9 por ciento de los ocupados por debajo del mínimo, una tendencia en ascenso con 11,3 millones de personas en esa categoría, seguidos de seis millones entre uno y dos mínimos, 1,5 millones entre dos y tres, y otros 1,5 millones por encima de tres.
Empresas cautelosas ante ajustes salariales
Según la Guía Salarial 2026 de Michael Page Colombia, solo el 55 por ciento de las empresas prevé realizar ajustes salariales para el próximo año, mientras que el 33 por ciento aún evalúa su capacidad financiera y el 7 por ciento descarta cualquier aumento. Además, solo el 37 por ciento de los empleadores califica sus salarios como competitivos, en un contexto donde el 48 por ciento de los trabajos son presenciales y cerca del 33 por ciento híbridos. Felipe Delgado, director ejecutivo de Michael Page Colombia, destaca que la alta rotación y el bajo compromiso laboral reflejan deficiencias en las propuestas de valor empresariales.
La atracción y retención de talento ya no se gana únicamente con salario, sino con visión, flexibilidad y escucha activa. La alta rotación y la falta de compromiso reflejan cómo diseñamos nuestras propuestas de valor. El talento busca un ecosistema laboral donde pueda elegir, aportar y crecer, en un entorno que comprenda sus prioridades: desarrollo profesional, bienestar integral y balance vida–trabajo.
Felipe Delgado, director ejecutivo de Michael Page Colombia
Delgado también subraya la importancia del trabajo remoto, que seguirá siendo clave especialmente para quienes lo han experimentado, aunque muchas organizaciones gestionan el regreso a oficinas y deben comunicar con claridad el propósito para evitar percepciones de retroceso. Las prioridades varían por generaciones: los baby boomers y la Generación X valoran beneficios tangibles, mientras que millennials y Gen Z priorizan flexibilidad y equilibrio vida-trabajo. Entre las mujeres, solo el 7 por ciento se muestra muy satisfecha con su salario, lo que agrava los retos en un mercado laboral marcado por la informalidad y la desigualdad.
Esta noticia se basa en datos de Michael Page Colombia, la Guía Salarial 2026, el Dane y reportes de Colprensa con Luisa González de Reuters, reflejando un panorama laboral en Colombia donde el salario mínimo avanza, pero las empresas y la informalidad limitan su impacto real en la calidad de vida de millones de trabajadores.















