San Lorenzo se certifica como Equipo Comunitario de Respuesta a Emergencias (ECRES), primer resguardo indígena de Caldas.

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El Resguardo Indígena San Lorenzo, ubicado en el municipio de Riosucio, obtuvo la certificación como Equipo Comunitario de Respuesta a Emergencias (ECRES), convirtiéndose en el primer resguardo de Caldas en lograr este reconocimiento. El proceso fue guiado por la Secretaría de Medio Ambiente de la Gobernación de Caldas, a través de la Jefatura Departamental de Gestión del Riesgo (JEDEGER), y coordinado con la administración municipal, el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y la Unidad de Operaciones Especiales en Emergencias y Desastres de la Policía Nacional (PONALSAR). En total, 19 integrantes finalizaron la capacitación y recibieron un kit de emergencia para fortalecer la capacidad de respuesta de la comunidad ante posibles emergencias.

«Graduamos el primer grupo de brigadas comunitarias indígenas. Este proceso hace parte de los acuerdos de la Mesa Permanente de Concertación y nos llena de satisfacción porque articula el conocimiento técnico con el conocimiento ancestral de nuestras comunidades indígenas. No solo entregamos los certificados, sino también la dotación para esta brigada comunitaria, que trabajará como primer respondiente en el territorio. Seguimos fortaleciendo las capacidades de las comunidades de la mano de las autoridades indígenas, con respeto por sus saberes y mediante la articulación interinstitucional», dijo la funcionaria.

La Secretaria de Medio Ambiente de Caldas, Paola Andrea Loaiza Cruz, señaló que la iniciativa fortalece las capacidades de las comunidades al reconocer sus saberes propios.

«Gracias a esta articulación se formó en el territorio ancestral de San Lorenzo un grupo muy importante en gestión del riesgo, preparado para atender cualquier eventualidad o emergencia. En nuestro municipio contamos con una gran fortaleza: los bomberos forestales indígenas y una sólida institucionalidad de organismos de socorro que trabajan en la prevención y atención de emergencias. Lo más importante de la gestión del riesgo es la planificación, para evitar que las emergencias ocurran y, si se presentan, reducir al máximo sus afectaciones».

El alcalde de Riosucio, Abel David Jaramillo Largo, resaltó el papel de la articulación en la preparación del territorio frente a posibles emergencias, señalando que la localidad cuenta con bomberos forestales indígenas y una institucionalidad de socorro sólida. Añadió que la clave de la gestión del riesgo es la planificación para prevenir emergencias y minimizar sus impactos.

«Para nosotros este proceso es muy importante, especialmente ante los fenómenos naturales y los cambios climáticos que enfrentamos. Durante la formación, los participantes realizaron simulacros de atención a heridos e identificaron, mediante mapas, los riesgos presentes en su territorio. El riesgo nunca desaparece, se mitiga, y estar preparados es la mejor forma de proteger la vida. Seguiremos trabajando de la mano para certificar muchas más comunidades en el departamento de Caldas».

El acto de certificación contó con la presencia de William de Jesús Largo, gobernador del territorio ancestral San Lorenzo, y fortaleció las capacidades comunitarias para la prevención, preparación y respuesta ante emergencias. Para la comunidad, la formación representa herramientas para proteger la vida, fortalecer la organización territorial y actuar oportunamente ante cualquier eventualidad.

«Me siento muy contenta de haber participado en este programa, porque nos fortalece y nos brinda herramientas para ayudar a nuestra comunidad. El simulacro que realizamos fue muy importante porque nos permitió aprender y prepararnos para beneficiar y apoyar a toda la población ante una emergencia».

Con esta iniciativa, la Gobernación de Caldas, a través de la Secretaría de Medio Ambiente y la JEDEGER, continúa fortaleciendo las capacidades comunitarias para la prevención y atención de emergencias, promoviendo la articulación entre las instituciones y las comunidades y reconociendo el valor de los saberes ancestrales como componente clave de la gestión del riesgo.

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